Algunas personas y movimientos sociales tratan actualmente de silenciar el asesinato de una niña de tres años realizado presuntamente por su padre, Julien Charlón. Al mismo tiempo, otras personas muestran a través de las redes sociales como el presunto asesino ya anteriormente proyectaba su violencia hacia su expareja y su hija a través de lo que él entendía por “arte”.

Una de sus exposiciones mostraba a una mujer quemándose y usaba como recurso constante imágenes de su hija y la madre de la niña como “piezas artísticas de fotógrafo progre”. Unas piezas que algunas personas entienden como “arte”, mientras que otras personas las entienden como una exhibición de su agresividad.

Entre las distintas manifestaciones públicas, el autor publicó en Instagram la imagen en la que aparecen la niña y su madre en el mar con el título macabro de “Deshacerse de su bebé en un día de viento” y al que añadió el comentario “Cosas que te pasan por la cabeza de vacaciones”. 

Mientras algunas vecinas del mismo barrio viven desconcertadas por los hechos ocurridos, el silencio es ensordecedor en algunos espacios  del barrio Lavapiés de Madrid  Una omertá que persiste en todo un sector social que continua: 1. Silenciando lo ocurrido 2. Responsabilizando al patriarcado por lo ocurrido, 3. Hablando de su estado de “shock” y de sus dificultades para asimilarlo, lo que justifica así su silencio. 

Cabe destacar que algunos de los comentarios y manifestaciones públicas a través de las redes sociales son realizados por mujeres que afirman haberlo conocido e incluso haberse sentido atraídas por él, por su alo de “progre” alternativo.

Este caso constata muchos aspectos ya evidenciados anteriormente por estudios científicos en ciencias sociales y feministas. Estos son:  

  1. La atracción que se le atribuye a hombres agresivos como el que aquí se menciona, con discursos “alternativos” y poses “culturetas y atractivos” 
  2. El silencio persiste cuando se trata de casos violentos cercanos, sea cual sea el entorno social.
  3. La desprotección total de la infancia ante presuntos parricidas como el de este caso.

Las entrevistas que han hecho a personas del barrio diferentes medios de comunicación y las mismas redes sociales ponen de manifiesto el desprecio que sentía por la criatura, y han sido numerosas las pistas que ha dado de sus intenciones sobre la niña como para haber sido ignoradas. ¿Cuántos niños y niñas más tendrán que soportar esta desprotección por parte del entorno? La ciencia y el feminismo apuntan desde hace muchos años que no se trata de casos puntuales, no se trata de locuras, eso es una forma de disculparse. Una persona capaz de matar a su hija es y ha sido un violento.

Secciones: _noticias portada