El abuso sexual infantil dentro del ámbito familiar sigue siendo una lacra universal que mantiene como característica principal el silencio. Romper ese secretismo y conseguir que las víctimas relaten una experiencia de abuso tan traumática resulta complicado por diversos factores, como las amenazas directas hacia la víctima o la incomprensión y falta de capacidad de las niñas y niños para entender o expresar en palabras lo que está sucediendo debido a su corta edad.

A raíz de la publicación del libro “La Familia Grande”, de Camille Kouchner, en el que comparte sus experiencias de abuso dentro de su entorno familiar, la asociación francesa “Nous Toutes” emprendió en Twitter una campaña mediante el hashtag #MeTooInceste que terminó convirtiéndose en un movimiento viral generando un debate que daría visibilidad a multitud de historias de abuso infantil dentro de las familias en Francia.

El artículo The breaking of secrecy: Analysis of the hashtag #MeTooInceste regarding testimonies of sexual incest abuse in childhood, publicado en la revista científica “Child Abuse & Neglect”, analiza el impacto producido por el hashtag a través de 20.556 tuits y retuits encontrados con esa etiqueta #MeTooInceste en tan solo un mes, del 14 de enero al 15 de febrero de 2021. En esta campaña, así como sucedería con el #MeToo, se produjo una oleada de denuncias públicas y reflexiones que generaron varios tipos de temas dentro del debate, como escándalos públicos de incesto, testimonios de las víctimas, petición de cambios en las leyes de protección a la infancia y una reflexión del impacto social de la campaña en Twitter, aspectos que animaron a las víctimas a romper el silencio y compartir sus experiencias.

Además de la visibilización pública, #MeTooInceste provocó un impacto en la política francesa que dio lugar a la creación de un proyecto de ley para la protección de los y las menores de 13 años frente a los abusos sexuales. Todo esto deja en evidencia que las redes sociales han demostrado, en este caso y en muchos otros, que proporcionar a las víctimas un entorno seguro para poder empoderarse y romper el silencio genera acción y transformación. Es importante que además de las redes sociales, se dispongan de leyes protectoras de la infancia y de profesionales cualificados que ofrezcan credibilidad, apoyo, defensa, fortaleza y protección a las víctimas para acabar con el tabú del incesto.

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