Personas gitanas y no gitanas salimos ayer a las calles en Madrid, Valencia y Barcelona a guardar un minuto de silencio, para expresar nuestra condena e indignación y para gritar por Olga (Keratsini).

Olga ha sido el último hecho cruel y horrible de un racismo y antigitanismo que no debería tener cabida en el siglo XXI. Un accidente donde  hasta siete personas omiten el socorro y no acuden en la ayuda de esta niña de 8 años que acaba muriendo sin remedio ante su condescendencia.

El racismo se ceba con las personas gitanas de forma recurrente. La población gitana en Europa trabaja por superar una desigualdad cristalizada y lo hace superando grandes barreras.   Según los datos que presenta en 2018 el informe sobre la población gitana  de la  Agencia Europea para los Derechos Fundamentales (FRA): el 90% de las personas encuestadas viven por debajo de los niveles de pobreza de los estados donde viven; más de la mitad está fuera del mercado de trabajo formal, uno de cada dos expresan tener necesidades básicas sin resolver en su vivienda y en cuanto a la esperanza de vida se les valora en 10 o 15 años menos que la sociedad en general en cada uno de los paises.  Cuando incorporamos el género y analizamos la situación de las mujeres gitanas, los números crecen siempre, visibilizando la feminización de la pobreza, pero también el protagonismo de las mujeres en las prácticas transformadores para su superación.

En 1995, R. Flecha y J. Gómez describían muy bien el paso del racismo moderno al racismo postmoderno haciendo énfasis en la posibilidad de superarlos.  Si queremos construir una sociedad mejor que la que hemos encontrado deberíamos incorporar en ella a todas las personas con iguales derechos y deberes, incorporar sus voces y crear espacios igualitarios desde donde puedan liderar sus libertades.

Desde organizaciones como la nuestra, Asociación Gitana de Mujeres Drom Kotar Mestipen luchamos cada día por establecer espacios de diálogo entre diferentes culturas y sociedades. Lo hacemos desde el diálogo y el respeto, reivindicando la igualdad de diferencias; y nos posicionamos contra las injusticias y el antigitanismo.

Necesitamos sociedades que actuen y que se posicionen ante todas las agresiones y discriminaciones de forma contundente, sobre todo si recaen en las personas más débiles o más vulnerables. Y seguiremos trabajando para crearlas.

Opré Roma

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