Cincuenta años después de su creación, Médicos sin Fronteras disponen de más y mejores instrumentos para trabajar. Desde 1971, cuando la ONG fue fundada por Bernard Kouchner y otros médicos franceses, testigos horrorizados de las masacres cometidas en Nigeria entre 1967 y 1970, los avances tecnológicos han ido permitiendo actuar con mayor rapidez, seguridad y precisión.

Más de una vez, la ONG que socorre a víctimas de guerras, epidemias y desastres naturales ha sido víctima de ataques. Por ejemplo, en 2015 fue bombardeado su hospital de Kunduz, en Afganistán, causando la muerte de 30 personas entre sanitarios y pacientes, amén de 37 heridos. También sus ambulancias han sido objeto de asaltos por parte de desalmados. ¿Cabe mayor perversidad que agredir a quienes prestan ayuda?

Alcanzado el año 2021, las nuevas tecnologías no solo hacen más efectivos sus equipos, sino que propician mejores precauciones. Pueden comunicarse por radio y por teléfono vía satélite, contactar con una avioneta en caso de necesidad, montar hospitales de campaña con urgencia. Viajan siempre con dos vehículos como mínimo, portadores de utensilios de emergencia y medicamentos básicos, siempre al tanto de posibles alertas que les sean transmitidas. Vacunan, levantan clínicas móviles, forman al personal nativo.

En 1999, MSF recibió el Premio Nobel de la Paz, y durante medio siglo ha contrarrestado el mal que otros ejercen. 

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