Cada vez se habla más de salud mental, especialmente desde que comenzó la pandemia, y cómo tratarla y mejorarla. Los confinamientos durante los primeros meses de la pandemia pusieron en relieve la importancia de encontrar formas diferentes de hacer los tratamientos para mejorar la salud mental más accesibles para todos y todas. Una solución que puede facilitar el acceso a estos tratamientos la podemos encontrar en la Realidad Virtual (RV), que tal y como recoge Poppy Brown, estudiante de doctorado en psiquiatría en University of Oxford en The Conversation, ofrece tres formas para transformar el tratamiento de salud mental:

Entrenamiento in-situ. La RV permite crear entornos de simulaciones inmersivas que imitan los entornos en el mundo físico o real. De esta manera, los y las pacientes pueden sumergirse e interactuar con entornos que encuentran desafiantes o difíciles y así poder entrenarse, con la ayuda de una persona profesional, en superar estos retos.

Flexibilidad. Los entornos de RV ofrecen diferentes grados de complejidad o dificultad, en algunos casos incluso se pueden adaptar a las necesidades de cada persona. De esta forma, aumenta la flexibilidad que tienen los y las pacientes de afrontar sus miedos o retos. Asimismo, esta flexibilidad posibilita adaptar la RV a diferentes problemas de salud mental.

Automatización. La RV posibilita que haya una persona explicando al o la paciente la terapia y los pasos o técnicas psicológicas a seguir. De esta forma, la RV hace que la terapia sea más accesible, más factible y más asequible.

Tal como remarca Brown en el artículo, el objetivo de las terapias a través de RV no es reemplazar a los y las profesionales, sino mejorar el acceso de más personas a las terapias.