La participación del estudiantado en el activismo contra el acoso sexual es una práctica cada vez más habitual en muchas universidades. Especialmente en universidades norteamericanas, este fenómeno hace tiempo que se está estudiando, ya que este fenómeno, es una manera para que las estructuras de las organizaciones se responsabilicen de abordar este problema.  

En este artículo, “A Student Should Have the Privilege of Just Being a Student”: Student Activism as Labor, las autoras y autores describen cómo estudiantes con identidades minoritarias han participado en el activismo en el campus como una forma de hacer que las personas líderes de sus institucionales tomen responsabilidad para abordar la opresión. Lo que es particularmente singular en estos activistas es que a menudo abogan por el cambio como una forma de sobrevivir ante las desigualdades que ellas y ellos mismos sufren por pertenecer a colectivos minoritarios. 

Con el objetivo de explorar qué actividades extra, más allá de sus actividades educativas, llevan a cabo estos colectivos, en el estudio se involucran 25 estudiantes activistas, analizando los costes y las consecuencias de su activismo. 

Según las personas que llevaron a cabo este estudio, el hecho de que estas personas activistas se dediquen a luchar para hacer frente a lo que llaman opresión institucional, a menudo no pueden participar en las actividades que históricamente conducen a experiencias universitarias beneficiosas desde el punto de vista educativo. 

Los resultados positivos del activismo estudiantil son indudables a muchos niveles. El contexto académico se ha visto históricamente beneficiado por la implicación de personas y colectivos que han luchado por unos campus más igualitarios, menos sexistas y con más protección para las personas más vulnerables. Por ello, y reconociendo lo clave que estos movimientos son en las universidades, este estudio quiere poner el foco en que esa implicación a veces tiene un coste personal o social para esas personas, recalcando el derecho que tendrían que tener todos los y las estudiantes de ser sólo estudiantes si así lo desean, sin sufrir ningún tipo de acoso ni desigualdades en sus contextos académicos.

 

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