Manifestaciones para exigir vacunas genéricas para el mundo pobre deberían haberse convocado ya y ser multitudinarias. Si no por empatía, por puro egoísmo.

Leemos, escuchamos episodios lastimosos durante buena parte del día. Sucesos de diversos géneros, teniendo como más cercana la pandemia que nos ha caído encima sin jamás haberlo sospechado. La persistente Covid 19 nos ha puesto el miedo en el cuerpo, con sus mutaciones, oscilaciones, hospitalizaciones, cuidados intensivos, fallecimientos. ¿Cómo preservarnos del mal? Con vacunas, sí; con más y más dosis para la ciudadanía de los países económicamente avanzados, que no para los miserables de África, Asia… Y así el virus circulando a sus anchas por los cuatro puntos cardinales. 

¿Acaso no lo advertimos? En tanto no se vacunen los pobres, los afortunados se irán llenando el cuerpo de más y más sustancias exógenas, alimentando a su vez las arcas de los laboratorios farmacéuticos. ¡Cómo es posible que permitamos semejante estafa! 

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