Un estudio reciente que utilizó una base de datos de casi 30.000 empleados de nivel gerencial en una gran cadena minorista encontró que las mujeres recibieron calificaciones más altas de desempeño laboral, pero calificaciones más bajas de potencial. Esas mismas mujeres fueron menos promocionadas, aunque terminaron obteniendo mejores resultados que sus homólogos masculinos. Quizás lo más significativo es que casi la mitad de la brecha de promoción se correlacionó con las calificaciones más bajas de potencial.

Según Bloomerg, a pesar de que el estudio calculó, por ejemplo, que la probabilidad de que una mujer ascendiera en un año determinado era entre un 1% y un 2% menos que la probabilidad de que un hombre ascendiera, se incluyó la variable de los prejuicios por razón de género. Los estereotipos pueden perjudicar la asignación de puestos de trabajo, incluso a las personas más talentosas. 

El camino hacia la paridad de género en los puestos de trabajo es largo. Actualmente se analiza que a nivel universitario, las estudiantes mujeres han alcanzado la paridad con sus homólogos masculinos mientras que en el lugar de trabajo, no se puede decir lo mismo, incluso en trabajos estrechamente relacionados con las áreas temáticas donde las mujeres están obteniendo mejores resultados en la escuela.

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