A pesar de que cada vez hay más conciencia sobre los sesgos de profesionales de la salud y cómo estos sesgos pueden influenciar el tratamiento que ofrecen a los y las pacientes, todavía se necesita más investogación para lograr eliminar estos sesgos. Un artículo publicado recientemente en Nature Communications demostró que las redes entre profesionales clínicos y clínicas reducían sus sesgos de género y raza a la hora de tratar pacientes.

Un grupo de investigadores e investigadoras de la Universidad de Pennsylvania realizó un estudio en el que analizaban cómo 840 profesionales clínicos y clínicas ofrecían diferentes tratamientos en base a si interaccionaban con otros y otras profesionales o no. En el estudio experimental, los y las participantes primero veían un vídeo en el que una persona explicaba su historial clínico con detalles de factores de riesgo para una enfermedad del corazón. La mitad vieron a un hombre blanco, y la otra mitad vieron a una mujer afroamericana. Los resultados muestran que la mujer afroamericana tenía un 49% más probabilidades de ser enviada a casa, mientras que el hombre blanco tenía un 78% más probabilidades de ser enviado al departamento de emergencia. Estos resultados mostraron altos niveles de sesgo entre los y las participantes. A continuación, volvieron a ver los vídeos para poder cambiar sus recomendaciones, pero mientras que el grupo de control lo vio solo, los y las participantes del grupo experimental pudieron ver las evaluaciones hechas por compañeros y compañeras. Los resultados demostraron que el ser parte de esas redes de compañeros y compañeras lograba eliminar las disparidades en las recomendaciones de los y las participantes de la condición experimental.

En el futuro, las redes de compañeras y compañeros profesionales pueden ayudar a ofrecer una medicina más equitatiba para todos y todas.

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