A pesar de la relación que se ha encontrado entre un incremento de horas viendo televisión entre menores y un progreso más pobre en algunas áreas de desarrollo, un nuevo estudio ha demostrado que una forma de contrarrestar los efectos negativos de la televisión es hablar mientras se está viendo.

El estudio, publicado en Plos One y liderado por la profesora Prachi Shah de la Universidad de Michigan, estudió el impacto de las conversaciones entre padres y madres y niños y niñas mientras veían la televisión en sus niveles de curiosidad. El estudio encontró que cuanto más establecían los padres y madres conversaciones con sus hijos e hijas mientras veían la televisión, más aumentaban sus niveles de curiosidad, especialmente entre niños y niñas de entornos socioeconómicos vulnerables. Decidieron centrarse en los niveles de curiosidad ya que estudios previos han encontrado que está asociada con un mayor aprendizaje y mejores resultados académicos en lectura y matemáticas. 

Los resultados se obtuvieron a través de evaluar las horas diarias de exposición a la televisión de 1.500 niños y niñas y la frecuencia de sus conversaciones con sus padres y madres mientras la veían. Después, analizaron sus niveles de curiosidad en educación infantil. La autora explica que “Nuestros resultados refuerzan la importancia de la conversación con los padres para promover el desarrollo y la curiosidad en la primera infancia, especialmente para los niños de familias con pocos recursos”.

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