Wang Yaping. Wikipedia

La astronauta china Wang Yaping, de 41 años de edad, simboliza en el cosmos un paso hacia la igualdad en un país donde el sexismo en la Tierra está muy presente. El pasado siete de noviembre, Wang Yaping abandonó la cabina espacial donde viajaba para saludar sonriente a los terráqueos. Luego permaneció más de seis horas en el espacio realizando trabajos de revisión.

Aunque una primera astronauta compatriota la precedió en 2012, Liu Yang, sus deslumbrantes carreras no ocultan las desigualdades de género persistentes en China. Los hombres a sus oficios y profesiones y las mujeres mayormente en casa, y nunca directivas ni en empresas ni en política. El partido se llena la boca con proclamas de igualdad, pero apenas pasan de ser meras palabras.

Por lo demás, en el ámbito de la astronáutica, la participación global de las mujeres no deja de ser testimonial. De los 570 astronautas que hasta ahora han viajado al espacio solo 65 han sido mujeres, tan solo un 11 por ciento. Ante la actual obsesión pública y privada por llegar a Marte y asentarse, cabe colegir que las mujeres astronautas cobrarán mucha importancia, puesto que sin ellas, más allá del mantenimiento, no habría reproducción.

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