Los Bancos de la Amistad (Friendship Bench), creados en 2005 por el psiquiatra zimbabuense Dixon Chibanda, tuvieron como objetivo contribuir a crear comunidades más solidarias y seguras para mejorar la calidad de vida de las personas afectadas por problemas de salud mental.  

En sus inicios, lanzaron este proyecto formando a un equipo de catorce abuelas para atender a personas traumatizadas por una controvertida campaña del Gobierno del entonces presidente de Zimbabue, Robert Mugabe, que pretendía “limpiar” zonas de asentamientos informales y que dejó alrededor de 700.000 personas sin hogar ni trabajo, según datos de la ONU.

Actualmente el banco de la amistad proporciona intervenciones psicológicas sostenibles basadas en la comunidad y en las evidencias científicas. Con ello se pretende reinventar la prestación de servicios públicos de salud mental. Se ofrecen intervenciones de psicoterapia a personas con trastornos de salud mental comunes de nivel leve a moderado como  la ansiedad o la depresión. Cuando alguien visita el banco, se la evalúa con una herramienta validada llamada Cuestionario de síntomas de Shona (SSQ-14). Si obtiene una puntuación por encima del punto de corte, se le sugiere que se quede para recibir la terapia de resolución de problemas uno a uno. 

Después de esta terapia, los pacientes son presentados a un grupo de apoyo llamado Circle Kubatana Tose (que significa “tomarse de la mano”) en el que personas como ellos y ellas, que provienen de la misma comunidad y que han aprendido de la escucha empática por haber pasado por la terapia al igual que ellos, les dan apoyo y seguridad. De esta forma, los Bancos de la Amistad facilitan relaciones de calidad que por una parte, reducen el estigma que rodea a la salud mental y por otra parte, diálogos con personas cercanas que ayudan a buscar soluciones a los problemas personales.  

Las evidencias han demostrado que las relaciones humanas de calidad tienen impactos muy positivos en la salud física y mental, como demuestra el Estudio sobre el Desarrollo Adulto de la universidad de Harvard. Estos proyectos que involucran a personas de la comunidad en acciones de apoyo y solidaridad, contrarrestan los efectos negativos del estrés tóxico contribuyendo a fortalecer las comunidades en pro del presente y del futuro.

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