El uso de las redes sociales se ha vuelto una herramienta más cuando queremos consultar lo que nos preocupa. Puede llegar a ser muy común querer averiguar las consecuencias de un síntoma que hemos tenido, alguna metodología utilizada en las escuelas y hasta si un coche es mejor que otro apelando a foros, blogs, redes sociales, sin pasar por la consulta de profesionales de la medicina, de la educación o de un taller mecánico, respectivamente.  En estos tiempos de rapidez e inmediatez informativa y ante el peligro y riesgos que conllevan las fake news, es importante utilizar unos criterios críticos para que el remedio no sea peor que la enfermedad y hacer del diálogo una defensa ante información incorrecta.

En esta línea, en el artículo Citizen Debates in Social Networks about Didactic Resources for Mathematics, publicado en la revista científica “Environmental Research and Public Health”, se ahonda en descubrir qué interacciones tiene la sociedad con las matemáticas. Sabemos que las matemáticas tratan de mucho más de lo que se explica en el aula, pero el debate no acaba de llegar más allá ni ser un tema abierto a debate público. En concreto, el equipo investigador observó más de 130.000 posts de diferentes redes sociales para descubrir qué temas matemáticos se trataban. De estos, se analizaron 1755 posts para determinar qué debates había en torno a las matemáticas, concretamente, qué preocupa a las personas cuando se habla de esta ciencia. Entre los resultados obtenidos se encontró que poco más del 12% de posts trataban de matemáticas pero que, de estos 213 posts, únicamente 2 se basaban en evidencias científicas y 8 afirmaban contenerlas.

La investigación debería informar a la sociedad de los más recientes resultados científicos poniendo al alcance de cualquiera las evidencias científicas de las mejoras obtenidas. La ciudadanía debería utilizar las herramientas disponibles a su alcance para debatir sobre dichos resultados. La ciencia forma parte de nuestra vida y entre sus objetivos está fomentar el bienestar de la sociedad y encontrar formas de mejorar nuestra calidad de vida. Somos las personas las que tenemos el poder de decidir a qué se dedica la ciencia y es importante que haya una estrecha relación dialógica entre ciencia y ciudadanía.

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