Desde hace décadas, la recomendación de no utilizar discursos morbosos ante las agresiones sexuales a mujeres y menores está reclamado desde la sociedad civil como recogido en las evidencias científicas.

Y aunque han mejorado algunas coberturas, seguimos encontrando ejemplos, como en la reciente agresión sexual a la menor en Igualada, donde se sigue dando detalles morbosos que infrigen los códigos deontológicos profesionales del periodismo, y con ello revictimizan a la víctima.

Pero otra forma de desproteger es no incluir las evidencias científicas como fuente principal de información. Desde hace décadas también se sabe por las evidencias científicas que las agresiones sexuales se dan con una frecuencia  alta fuera de parejas o exparejas.

La prevención debe incluir estrategias en estas situaciones, y los espacios de ocio, como las discotecas son espacios donde debe incluirse esta prevención.  Y tal y como ha reclamado también la madre de la victima  reforzar los cuerpos de seguridad, además de aumentar el rechazo social a cualquier tipo que alardee de haber violado a una menor, y esto, como sabemos, también existe, y como se recogen en algunas campañas si sabes que un amigo tuyo, tu hujo, tu hermano, tu conocido, agrede sexualmente, denúncialo.

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