La pasada semana, según publicaba Reuters, la empresa de edición de videojuegos Activision Blizzard Inc propietaria de franquicias como “Call of Duty” o “Candy Crush” reaccionaba a las acusaciones de acoso sexual y discriminación de una parte de sus empleados despidiendo a más de 20 de los acusados e iniciando otras formas de sanción disciplinaria a otros 20 de ellos. 

Esta respuesta desde el posicionamiento y la tolerancia 0 al acoso fue precedida de quejas y denuncias de acoso sexual que, según informa el propietario de la empresa, habían ido llegando de forma incrementada en los últimos años y habían causado el pasado agosto la dimisión del anterior presidente que no supo dar respuesta. Además de esta medida disciplinaria se anunciaba también la ampliación de su comité de ética y cumplimiento y la incorporación de 19 empleados más, dos de los cuales se dedicarían a tiempo completo a supervisar y dar seguimiento a los casos surgidos en las regiones de Europa, Oriente Medio y África (EMEA) y Asia Pacífico (APAC) dentro de la empresa. 

Asimismo, Activision recordaba la existencia de un formulario que podía rellenarse de forma anónima para comunicar todo tipo de acoso sufrido en el entorno de trabajo y con el cual se pretendía facilitar el trámite de las denuncias. Además se señaló que la protección de las víctimas sería la prioridad y que si alguien recibía algún tipo de represalias por iniciar y rellenar el formulario las consecuencias serían tanto para los sujetos denunciados como para aquellas personas que hubiesen propiciado los ataques posteriores. 

El objetivo es que la incorporación de estas medidas pueda garantizar “un lugar de trabajo seguro y responsable”. En palabras de su actual director ejecutivo, Bobby Kotick: “No hay absolutamente ningún lugar en nuestra empresa para la discriminación, el acoso o el trato desigual de cualquier tipo” (Reuters).

Estas medidas van en la línea del convenio sobre la violencia y el acoso de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y que cita “el derecho de toda persona a un mundo del trabajo libre de violencia y acoso, incluidos la violencia y el acoso por razón de género. Recordando que los Miembros tienen la importante responsabilidad de promover un entorno general de tolerancia cero frente a la violencia y el acoso con el fin de facilitar la prevención de este tipo de comportamientos y prácticas, y que todos los actores del mundo del trabajo deben abstenerse de recurrir a la violencia y el acoso, prevenirlos y combatirlos”. 

Por otro lado, también las mejores universidades del mundo han sido ejemplo de que la mejor respuesta ante los casos de acoso no es negar que este exista, sino el compromiso por tratar de garantizar un entorno seguro persiguiendo y dando respuesta a las denuncias.  Reconocer la existencia de acoso en las entidades no perjudica la imagen de la misma sino todo lo contrario si las medidas que se aplican se llevan a cabo desde la máxima rigurosidad y eficacia y con el objetivo de proteger a las víctimas y prevenir futuros casos. 

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