A menudo escuchamos voces que siguen asegurando que la clase social determina el éxito escolar y las preferencias culturales, que las personas de estratos socioculturales bajos no tienen ni interés ni capacidad para acercarse a la cultura intelectual y que eso condiciona sus logros académicos. Estas afirmaciones, deterministas, y frecuentemente pesimistas, tienen en Bourdieu a uno de sus principales referentes teóricos. La teoría de Bourdieu, mediante conceptos como el habitus y el capital cultural, vincula los gustos, preferencias culturales y estilos de vida con cada clase social y ve en el sistema escolar un agente que reproduce y perpetúa las desigualdades. Recientemente se ha publicado un artículo que desafía esta teoría: Challenging Bourdieu’s Theory: Dialogic Interaction as a Means to Provide Access to Highbrow Culture for All

Tras una interesantísima introducción en la que se aclaran estos conceptos bourdieusianos mediante el análisis de la literatura científica referente a ellos, las distintas lecturas que han generado y algunas debilidades que otros investigadores han señalado, las autoras de esta investigación se preguntan si realmente los gustos, las preferencias y las destrezas son un asunto de clase. Para responder a la pregunta se proponen revisar las publicaciones que han mostrado casos en los que personas de muy diverso estatus socioeconómico, edad y nivel educativo han accedido en igualdad a la cultura intelectual, con resultados que contradicen las teorías de Bourdieu.

 El artículo plantea la revisión de quince trabajos, elegidos tras una amplia búsqueda en publicaciones de referencia internacional, en los que, partiendo de la pedagogía crítica de Freire, incorporando conceptos como el dialogismo y la polifonía de Bakhtin, la teoría de Vygotsky sobre la naturaleza dialógica del aprendizaje y las aportaciones del aprendizaje dialógico, especialmente a partir del proyecto INCLUD-ED, se constata que la teoría de Bourdieu no logra dar respuesta a la sociedad del siglo XXI. El poder transformador del modelo de educación dialógica, y en concreto una Actuación Educativa de Éxito como las Tertulias Literarias Dialógicas (TLD), contribuye a superar no solo las desigualdades, sino el propio concepto de que las preferencias culturales están determinadas por la clase social. A través de las TLD personas de los más diversos estatus socioeconómicos y culturales acceden a las obras cumbre de la literatura universal, las disfrutan y profundizan en ellas vinculándolas con sus trayectorias vitales pasadas y futuras, dotándolas de sentido a través del diálogo con otras personas.

Uno por uno, se desgranan en este trabajo los siete principios del aprendizaje dialógico y se observa cómo en la investigación se han recogido evidencias del importante crecimiento del capital social y cultural de las personas participantes en las TLD, lo que supone una ruptura de la ecuación estructuralista que vincula clase social, capital cultural y logros académicos. Además, el impacto logrado por las TLD no solo afecta a estos individuos, sino también a sus familias, entorno y comunidades. Las evidencias, una vez más, ponen ante nosotros un hermoso camino hacia una educación, un mundo, en el que el diálogo igualitario a partir de las mejores obras de la humanidad aumenta el conocimiento y desencadena la transformación.

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