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Solo el 11% de las personas que han ido al espacio han sido astronautas mujeres. Sin embargo, esta tendencia parece estar acabando. Por ejemplo, la Agencia Espacial Europea ha lanzado su primera campaña de reclutamiento haciendo hincapié en que apliquen mujeres y personas con discapacidad. La Nasa está cambiando normativas que impedían a las mujeres hacer tantas misiones como los hombres. Y la estación espacial de EE.UU. está planeando enviar a la primera mujer y persona de color a la Luna, según informa The Guardian.

Para Tara Ruttley, directora científica asociada para la investigación en microgravedad y asesora de la oficina del jefe científico de la Nasa, se está dando un cambio cultural en la agencia espacial más grande del mundo. Cuando ella empezó allí hace 20 años, era una de las tres mujeres de su grupo de ingeniería; ahora las mujeres representan el 24% de ese grupo. 

Según Ruttley, la inclusión de las mujeres y la diversidad es una manera de conseguir una mayor calidad en los resultados: “Creo que todos somos conscientes de todo lo importante que resulta que haya equipos diversos. Cuando al menos un miembro del equipo tiene rasgos en común con el usuario final para el que están diseñando, por supuesto que el producto será más innovador. Es de sentido común. Pero, ¿cuántos equipos de hombres se han reunido para diseñar algo para el uso de las mujeres?” 

Ruttley ve que el sector está cambiando, y admite: “No recuerdo sentirme tan emocionada por el futuro de la industria como ahora mismo”.

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