Save the Children comunicaba esta semana a Europress los resultados del trabajo que viene realizando con la infancia migrante en la Comunidad Autónoma de Ceuta desde el inicio de la emergencia humanitaria, hace mes y medio. Advierte que una cuarta parte de las criaturas que han llegado no acompañadas han sufrido violencia física o malos tratos en su país de origen. Así como, uno de cada seis padecieron tortura o trato degradante antes de llegar a España. 

Con este trabajo, Save the Children en colaboración con la Dirección General de Infancia y Adolescencia (DGIA), se quiere alertar de la situación de gravedad en la que se encuentra la infancia migrante que ha llegado a Ceuta durante esta última crisis.  considera relevante conocer cómo llegan a España, habiendo arriesgado sus vidas, así como, la situación de la que provienen en sus países de origen. El trabajo lo han llevado a cabo a través de entrevistas individualizadas a los y las menores que se encuentran acogidas en estos momentos en el centro de Piniers y el Pabellón Santa Amelia. En total han apoyado a 138 niños y 85 niñas entre 12 y 17 años advirtiendo que en las entrevistas, la mayoría de los niños denuncian escapar de su país de origen por motivos como la explotación laboral, el rechazo de la familia o sufrir persecución por su orientación sexual. En el caso de las niñas denuncian huir de sus países a causa del matrimonio forzado, la violencia de género y los abusos sexuales. Advierten haber detectado 41 menores con un perfil vulnerable con problemas médicos con requerimiento de atención especializada. Y señalan que 13 manifiestan la voluntad de solicitar asilo. 

Save the Children remarca que tenemos el deber de escuchar a la infancia migrante y conocer su situación personal y sus necesidades, al igual que contar con procedimientos especializados para los perfiles solicitantes de asilo y víctimas de trata. Además es necesario que la sociedad tengamos más presente ejemplos del potencial social y humano de la acogida, como es la experiencia de menores no acompañados en Lleida que participan como personas voluntarias en  centros educativos que son Comunidad de Aprendizaje, como  ya se han publicado en este medio.

Seguro que proyectos de investigación como Refuge-Ed en el marco de Europa H2020 tienen mucho más que aportar, ya que en estos momentos trabajan en identificar prácticas eficaces en educación y la salud metal y el apoyo psicosocial en entornos humanitarios con el fin de mejorar el rendimiento académico y la integración dinámica de la infancia migrante, refugiada y solicitante de asilo. 

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