La literatura científica internacional demuestra los beneficios de la solidaridad en múltiples contextos y, aunque su estudio en el ámbito educativo es más reciente, la investigación que lo aborda va en aumento en los últimos años, por lo que ya contamos también con evidencias sólidas de su enorme impacto en escuelas muy diversas.

En esta línea, el artículo Formación de familiares y voluntariado. Los beneficios de la solidaridad en la escuela, publicado en la revista “Multidisciplinary Journal of Educational Research”, analiza los beneficios promovidos por la participación solidaria de voluntariado en la formación de familiares en ocho escuelas que desarrollan el proyecto de Comunidades de Aprendizaje. Este estudio, que forma parte de una investigación más amplia, comprende un trabajo de campo cualitativo a lo largo de tres años e incluye 95 entrevistas semiestructuradas, 36 grupos de discusión y 13 relatos de vida, garantizando la orientación comunicativa en todas y cada una de las técnicas de recogida de información. Además, se contó con un consejo asesor del que formaban parte representantes de todos los grupos investigados (familias, alumnado, profesorado y voluntariado), priorizando la participación de portavoces de los colectivos más vulnerables.

Entre los principales resultados, la investigación demuestra que el voluntariado fortalece la solidaridad en las dinámicas y el funcionamiento de estas escuelas y mejora el clima y la convivencia escolar a través de entornos de aprendizaje basados en la ayuda mutua, creando interacciones de amistad y confianza entre las familias y el voluntariado, aumentando la motivación y la cohesión social y generando altas expectativas en las familias sobre su propia formación. Además, se constata que la riqueza que ofrece la diversidad del voluntariado y las posibilidades de que las familias, sobre todo las más vulnerables, se involucren en procesos de formación dentro de las escuelas, contribuye a su vez a la mejora del rendimiento académico de las niñas y niños. Este impacto de éxito se consigue cuando las escuelas se convierten realmente en espacios igualitarios y de altas expectativas para la formación de familiares respondiendo a sus necesidades e intereses a través del apoyo sincero y solidario del voluntariado.

El estudio aporta así más evidencias que demuestran el carácter nada científico, exclusor y determinista de quienes difunden que el logro académico de las niñas y niños depende del nivel socioeconómico de sus familias. Las evidencias científicas de impacto social son contundentes a la hora de demostrar que los resultados académicos dependen cada vez más del tipo de actuaciones que llevamos a cabo dentro de las aulas y del vínculo entre escuela, familia y entorno, por lo que potenciar estas interacciones colocando el foco en el aprendizaje y a través de las prácticas que la ciencia demuestra más eficaces, es clave para superar las desigualdades socioeducativas y mejorar los resultados en cualquier contexto cultural o geográfico.

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