Puntlandia, Somalia. Wikiwand

Esta práctica centenaria es definida por el Instituto Europeo para la Igualdad de Género (EIGE por sus siglas en inglés) como una forma grave de violencia de género que deja profundas cicatrices físicas y psicológicas en la vida de las víctimas en todo el mundo. Es un modo violento de subordinación de mujeres y niñas y contradice gravemente el principio de igualdad de género.

En Somalia la MGF es casi universal: el 98% de las mujeres y niñas han sufrido la ablación, según el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), pero los esfuerzos que se están haciendo a nivel mundial por parte de mujeres activistas, la sociedad civil de las regiones más afectadas y la Comisión Europea entre otros, sigue dando pequeños pero grandes frutos. 

Es por esta razón que se celebra el avance que ha decidido dar la legislatura de la región semiautónoma de Puntlandia, que ha presentado un proyecto de ley para prohibir la mutilación genital en la región y espera así ser un paso más para que se prohíba en toda Somalia. Esta normativa incluye duras sanciones para todas las personas que practiquen la MGF, incluidos los hospitales, las comadronas y los circuncisores tradicionales. 

“Se prohibirá la circuncisión de las niñas. Hay que dejar a las niñas de Puntlandia tal y como nacen. Cualquiera que practique la circuncisión en la región se enfrentará a todo el peso de la ley”, declaró a la prensa el ministro de Justicia de Puntlandia, Awil Sheikh Hamud.

Aunque no hay una fecha establecida para presentar esta nueva ley, su redacción es esperanzadora ya que actualmente no existe ninguna ley nacional que prohíba la MGF en los países donde más se realiza, en el llamado cuerno de África. Intentos anteriores para detener esta violación a los derechos humanos de las mujeres se habían gestionado a través de “edictos religiosos” que lamentablemente no han tenido el efecto esperado. 

Entre otros organismos y personas que están haciendo un gran trabajo para mejorar las condiciones de vida de las niñas y mujeres víctimas de esta práctica, pero sobre todo para evitar que se siga reproduciendo, a través del Diario Feminista se pueden conocer las experiencias de  Natalie Robi Tingo, activista de la Generación Igualdad, trabaja para poner fin a la MGF, la lucha desde los ocho años de Nice Nailantei para que todas las niñas puedan convertirse en la mujer de sus sueños, y más recientemente la activista irlandesa-somalí Ifrah Afmed salvando niñas de la mutilación genital femenina

Tambiés es posible profundizar en el caso de Sudán, que toma medidas contra la mutilación genital femenina y el matrimonio infantil y el compromiso de la Comisión Europea que ha prometido “intensificar los esfuerzos para frenar la MGF”.

Todos estos esfuerzos y el compromiso de todas las personas ayudarán a que antes que tarde el sueño de las niñas y mujeres de vivir una vida sin MGF y sus devastadores efectos sea una realidad.

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