El pasado viernes 11 de junio se realizó la audiencia pública sobre el acoso sexual de segundo orden en la Cámara de Diputados de Brasil, promovido por la Comisión de Derechos de la Mujer. La iniciativa de incluir el acoso sexual de segundo orden en una ley nacional para proteger a las personas que apoyan a las víctimas de violencia de género es un gran avance en la erradicación de la violencia machista.

El concepto de acoso sexual de segundo orden, como violencia de segundo orden se estableció de forma pionera en la reforma de la ley contra la violencia machista en Cataluña. Y cada vez más hay instituciones que se van sumando en añadir en sus protocolos de prevención la inclusión de la protección de las personas que apoyan a las víctimas de acoso sexual, como recientemente es el caso de la Plataforma Unitaria contra las Violencias de Género de Catalunya, Universitat de Girona o la Asociación Catalana de Sociología.

La audiencia pública del pasado viernes, contó con la participación de la diputada Erika Kokay, Ramón Flecha, catedrático de sociología de la Universidad de Barcelona, primer autor internacional en gender violence de Google Scholar, además de la publicación de dicho término en la revista científica internacional más importante sobre violencia contra las mujeres Violence Against Women,  y Carmen Hein Campos de THEMIS – Género, Justicia y Derechos Humanos del Consorcio Lei Maria de Penha.

La diputada Erika Kokay resaltó la importancia en sus intervenciones la relevancia fundamental que tenía poder legislar sobre acoso sexual de segundo orden para proteger a las personas que apoyan a las víctimas de violencia machista, como a las propias víctimas, pues sin ese apoyo, las víctimas directas se quedan aisladas y obstaculiza enormemente su protección.   

Ramón Flecha, compartió las evidencias científicas de impacto social que se obtiene al incluir el acoso sexual de segundo orden en las legislaciones, teniendo en cuenta; 1) Para poder pasar de condición de víctima a superviviente es necesario encontrar apoyo, 2) El primer motivo para no apoyar según las evidencias es el miedo a las represalias, 3) Para superar el acoso sexual es necesario que las sociedades e instituciones apoyen a quienes apoyan, de esta forma avanzar de una forma efectiva en la erradicación de la violencia machista.  Para ello es clave que las legislaciones que den soporte a las personas que apoyan tengan en cuenta; 1) Reconocimiento de las víctimas que sufren represalias por apoyar, 2) Al ser reconocidas como víctimas dedicar los procedimientos y recursos que tienen las víctimas de primer orden, 3) Sentencias contra las personas que acosan de acoso sexual de segundo orden creando así una mayor conciencia social, 4) Contribuir para la eficacia del cumplimiento de las leyes contra acoso sexual aprobadas por los parlamentos.  Como desafíos de futuro, desarrollar conocimiento y prácticas sobre el uso de indicadores constitutivos de prueba del acoso sexual de segundo orden en los juicios, y superar el cuestionamiento constante que sufren las personas que apoyan a las víctimas de acoso sexual, no se puede criminalizar a quien socorre, en todo caso a quien omite el socorro de una víctima tal y como pasa en otros ámbitos.

Como último la intervención de Carmen Hein, destacó como la inclusión de dicho término en la ley es una garantía de cumplimiento de los derechos humanos, y enfatizó en la importancia de invertir en la prevención de este tipo de violencia de segundo orden para garantizar la seguridad de las personas que apoyan como las víctimas directas. Y para ello según Carmen Hein es clave poder establecer políticas públicas efectivas que garanticen la protección de las víctimas tanto directas como de segundo orden, porque como instituciones se debe facilitar que las víctimas directas puedan denunciar y a las personas ayudarlas a apoyarlas.

Al finalizar la audiencia se anunció el siguiente paso, la preparación del proyecto de ley sobre acoso sexual de segundo orden en Brasil, todo un logro histórico y avance en la erradicación de la violencia machista que sufren tanto las víctimas directas como las de segundo orden.

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