En una conferencia a la que fui invitado para hablar de masculinidades y educación tuve la ocasión de escuchar una ponencia sobre el cambio de las identidades masculinas en los últimos años. En ella se ponían como ejemplo algunos referentes mediáticos, artistas y políticos. De hecho, a menudo sucede que, en este tipo de congresos, los cuales se denominan académicos y científicos, las ponencias se limitan a analizar imágenes de personajes, cantantes o influencers sin profundizar sobre sus declaraciones u obras. En este sentido, en una ocasión, llegué a observar cómo se ponía de ejemplo de nueva masculinidad al cantante Bud Bunny porque llevaba las uñas pintadas. Quiero recalcar este ejemplo porque es un evidente error fruto de no tener en cuenta las evidencias científicas internacionales. En el ámbito de las masculinidades también se está cometiendo la equivocación de ignorar las evidencias, como en otros campos científicos, hecho que lleva a reproducir y mantener importantes desigualdades de género. 

La teoría e investigación internacional en el campo de las masculinidades ya hace mucho tiempo que ha diferenciado entre estereotipos sexistas, socialización en la violencia y nuevas masculinidades alternativas. Esta diferenciación tan importante ya permite demostrar que pueden existir hombres sexistas que no sean violentos, como señala Raewyn Connell, la teórica sobre masculinidades más citada por la comunidad científica internacional. Así que, volviendo al ejemplo de Bad Bunny, el análisis científico ya nos permite ir más allá del que escuché en la conferencia. Además, es importante ser rigurosos en los análisis de género, porque observando los mensajes que lanza Bad Bunny en sus canciones: Sigue tu camino que sin ti me va mejor; Ahora tengo a otras que me lo hacen mejor; Si antes yo era un hijo ‘e p*ta, ahora soy peor; ya se constata que son mensajes que fomentan una socialización en un discurso coercitivo dominante donde se conecta violencia con éxito sexual. 

Desde la sección de Nuevas Masculinidades Alternativas del Diario Feminista rechazamos unos análisis tan simplistas y tan poco rigurosos. Las feministas más radicales, desde el feminismo dialógico, hace décadas que ya han demostrado que la transgresión de los estereotipos de género por el simple hecho de transgredir no siempre va acompañada de una transformación profunda de las desigualdades en este ámbito. Las NAM apoyan la libertad de los hombres para vestirse y expresar su identidad como deseen, pero también huyen de equiparar la transgresión como la nueva masculinidad sino va acompañada de un rechazo contundente hacia la violencia de género, la homofobia o cualquier discriminación que vulnere los derechos humanos y la dignidad de las personas.

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