Portada informe de Unicef "Análisis con perspectiva de género sobre los sistemas de protección de la infancia frente al COVID-19 en el Sur de Asia"

UNICEF acaba de emitir un informe elaborado por la Universidad de Edimburgo, en el que ofrece un Análisis con perspectiva de género sobre los sistemas de protección de la infancia frente al COVID-19 en el Sur de Asia. Estos agentes encargados de proteger a los niños y las niñas han sido un componente crítico para responder a la pandemia asegurando la continuidad del acceso a los servicios, mitigando riesgos y promoviendo la salud mental y el bienestar infantil. 

El estudio explora los cambios acaecidos en los ocho primeros meses de la pandemia para dar respuesta a esta situación sin precedentes, y documenta prácticas prometedoras, programas innovadores, retos y lecciones aprendidas desde la colaboración entre UNICEF y otros interlocutores. Destaca tres factores comunes a todos los estudios de caso que contribuyeron al éxito de las intervenciones: estrategias multidimensionales, sólidas alianzas e inspiración en las iniciativas y los sistemas existentes.

Se identificaron ocho temas clave en la implementación de programas de éxito: la inversión en servicios sociales con un enfoque sistémico, identificación del personal cualificado como trabajadores esenciales, formación en salud mental y apoyo psicológico, fortalecimiento de las colaboraciones existentes y creación de otras nuevas, roles y responsabilidades bien claros y delimitados, movilización social, mecanismos de evaluación con sistemas de datos en tiempo real, reconocimiento y priorización de necesidades previamente desatendidas.

Tres de los estudios de caso que se muestran enfatizan especialmente en la perspectiva de género y la violencia de género.

En el caso de las Maldivas, UNICEF ha estado trabajando con el Ministerio de Género, Familia y Servicios Sociales para mejorar la gestión de medidas de salud mental y apoyo psicosocial, así como para la prevención de la violencia contra los y las menores. Como resultado de esta colaboración destaca la campaña “Breaking the silence” como parte de un plan integral para superar la violencia sexual contra la infancia, un problema muy preocupante que se agudizó durante la crisis del COVID-19, que se centró en empoderar a las y los supervivientes para denunciar y buscar ayuda, incrementar las acciones de prevención primaria, y asegurar juicios rápidos para las víctimas. 

En el caso de Nepal, la colaboración de UNICEF con el Ministerio de Sanidad hizo que la respuesta contra la violencia de género se viera fortalecida mediante el desarrollo de estrategias de apoyo y cuidado, incluido el apoyo a la planificación del primer centro integral de gestión de crisis dedicado a la infancia en este país.

En Bután, UNICEF colaboró con la Comisión Nacional de la Mujer y la Infancia, el Ministerio de Sanidad y la Real Policía de Bután para ampliar y adaptar a la nueva situación los protocolos existentes para la prevención de la violencia de género, consiguiendo respuestas seguras y eficaces accesibles a la mitad de la población. 

En un intento de hacer sostenibles los logros alcanzados, el Informe enfatiza cuatro áreas clave para posterior aprendizaje y atención: la relación entre la violencia contra las mujeres y la violencia contra la infancia durante la pandemia; la necesidad de obtener mejores datos sobre la violencia contra la infancia; el impacto diferenciado de la pandemia según edades y género, y los cambios en las normas sociales a consecuencia del COVID-19, como está siendo la desestigmatización de la salud mental, la normalización de espacios virtuales, los cuidados familiares, el ocio infantil, la comunicación intrafamiliar y los estereotipos de género. Se requiere más investigación para conocer cómo impactarán estos potenciales cambios de las normas globales en los diferentes países, una vez superada la pandemia.

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