La búsqueda de Ana y Olivia tras su desaparición a causa de haber sido secuestradas por su padre sigue en curso. Su madre, no pierde la esperanza aunque la desesperación desde hace tres semanas.
Una vez más, se muestra como la violencia de género afecta directamente a las hijas en este caso, pues sustraer a las hijas en contra de su voluntad, solo tiene un fin, dañar a la madre, sin importar el daño que se realice a sus propias hijas.