Así lo ha entendido un juzgado de Valencia, avalando que una madre soltera pueda sumar a su baja maternal la paternal. Si los bebés de familias biparentales gozan del cuidado maternal y paternal en conjunto durante 18 semanas, la diferente condición de sus progenitores no debe discriminarles ni perjudicarles.

Las madres solas tienen derecho a cuidar de sus recién nacidos durante el mayor tiempo permitido por la ley, pero, sobre todo, son los bebés lo que necesitan y merecen la máxima atención. Cuando la monoparentalidad, casi exclusivamente femenina, comienza a sacudirse de encima prejuicios y perjuicios, el signo más evidente de igualdad ha de nacer justo al venir al mundo un hijo o una hija. Con mal pie se empieza a vivir si no se reciben los mismos cuidados que otros, si no se goza del calor materno, o en su caso paterno, durante muchas horas al día durante los 18 meses garantizados por la legislación. 

Bienvenida, pues, una sentencia valenciana que puede crear jurisprudencia. Un paso más hacia la igualdad reconocida desde la cuna, no como retórica sino a la práctica.

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