Según un informe publicado el miércoles por la Organización Mundial de la Salud, la Confederación Internacional de Matronas y el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), en los últimos siete años se ha avanzado poco en la mejora de la atención a las matronas, y la pandemia del virus Covid-19 ha agravado su escasez, al ser destinadas a otros servicios sanitarios. Desde la Confederación Internacional de Matronas denuncian que esta carencia se debe a que la función de las matronas es poco valorada, a pesar de salvar millones de vidas al año. Es por lo que Naciones Unidas insta a una mayor inversión en educación y formación para asegurar una atención de calidad a las mujeres que dan a luz, y a que los gobiernos hagan del apoyo a la partería una prioridad (Thomson Reuters Foundation).

El informe Estado Mundial de la Partería 2021, que se debatirá en la Asamblea Mundial de la Salud a finales de mes, presenta las conclusiones sobre el personal de salud sexual, reproductiva, materna, neonatal y de la adolescencia (SRMNAH, por sus siglas en inglés) de 194 países. Entre sus cifras destacan la necesidad de alrededor de 1,1 millones más de personal SRMNAH, siendo la mayor escasez, 900.000, la de matronas. Más de la mitad del déficit se da en África, donde se producen casi dos tercios de las muertes maternas. Se calcula que en 2017 murieron 196.000 mujeres en África subsahariana durante el embarazo o el parto, frente a 740 en Europa. Una investigación publicada en la revista The Lancet el año pasado reveló que la inversión en partería podría evitar aproximadamente dos tercios de las muertes de madres y recién nacidos y de los mortinatos. Por lo que si se subsanaran las deficiencias en la prestación de servicios se podrían salvar unos 4,3 millones de madres y bebés al año, lo que supondría reducir dos de cada tres muertes innecesarias de aquí a 2035.

El informe concluye que los avances en el aumento del número de matronas son lentos, y que la creciente brecha entre los países ricos y los pobres aumentará aún más las desigualdades sanitarias existentes. También remarca que la falta de matronas se debe a la desigualdad de género, ya que los países pasan por alto la salud sexual y reproductiva y subestiman el valor de una mano de obra mayoritariamente femenina. Se calcula que hay 1,9 millones de matronas y matronas asociadas trabajando en todo el mundo, el 90% de ellas mujeres. Por ello advierten que  aumentar el número de matronas supone un triple dividendo al contribuir a mejorar la salud, la igualdad de género y el crecimiento económico inclusivo. 

 

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