Los retos en el Acogimiento Residencial Terapéutico (ART) y los esfuerzos a los que instituciones, gobiernos y profesionales de la investigación y educación han de hacer frente, requieren un diseño de programas y atención de calidad fundamentados en “un examen exhaustivo del conocimiento basado en evidencias que existe para explorar el lugar que ocupa el acogimiento residencial dentro del sistema de protección de menores” (Withtaker, J. et al., 2017). Con esta premisa, muchos han sido los programas llevados a cabo en varios países para lograr este objetivo, como en los Estados Unidos la Association of Children’s Residential Centers (ACRC), la Annie E. Casey Foundation (AECF), Casey Family Programs (CFP); en Europa, el Centre of Excellence for Looked After Children (CELCIS), y en España el informe del Ministerio de Salud, Servicios Sociales e Igualdad sobre los Estándares de calidad para el acogimiento residencial (Del Valle, Bravo, Martínez y Santos, 2012).

Las intervenciones, el cuidado y la atención a los niños, niñas y adolescentes en Acogimiento Residencial Terapéutico en el ámbito internacional, plantean la necesidad de una reflexión crítica y un análisis en profundidad. Es por ello que en 2016 se crea el Grupo de Trabajo Internacional para el Acogimiento Residencial Terapéutico en una cumbre con expertos de 13 países sobre el ART en el Centre for Child and Family Research de la Universidad de Loughborough, Reino Unido, para poder reducir el impacto negativo de recursos alternativos implementados con anterioridad y establecer una definición consensuada del ART.  

De este espacio se extrae el documento Acogimiento residencial terapéutico para niños y adolescentes: una declaración de consenso del Grupo de Trabajo Internacional sobre el Acogimiento Residencial Terapéutico, publicado en Psicothema, donde, además de un mapa de la situación actual del ART, se establece una agenda internacional de investigación imprescindible con los siguientes principios básicos que fundamenten la intervención de calidad: no perjudicar, la seguridad ante todoç; forjar y mantener vínculos familiares fuertes y vitales; programas anclados en las comunidades, culturas y redes de relaciones sociales que influyen en los y las  jóvenes y sus familias; además de las herramientas educativas, un aprendizaje a través de la convivencia y de relaciones humanas de calidad, y un grupo de estrategias efectivas, replicables y generalizables.

Escuchar las voces de los y las jóvenes más vulnerables en el contexto de acogimiento residencial es vital e indispensable para el diseño de intervenciones de calidad. También, promover investigaciones que tengan como objetivo la búsqueda de los mejores resultados y que puedan suponer además un apoyo sólido para potenciar políticas y servicios en el acogimiento residencial terapéutico, encaminados a una atención adecuada para los y las jóvenes en el momento en que la necesiten. 

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