Después de años de lucha por asegurar el derecho de las niñas y niños a una vida sin violencia sexual, finalmente el parlamento francés ha aprobado por unanimidad la edad mínima de consentimiento en 15 años, vale decir cualquier relación sexual de una persona adulta con una menor se considera violación y queda prohibido el argumento del consentimiento del menor, argumento que libraba de las penas a los violadores en el pasado, pues la víctima debía demostrar que no había consentido. Ya no, no más. 

También se avanza al no aceptar el incesto. La legislación considera que las relaciones sexuales incestuosas con un menor de 18 años son una violación.

En un país que durante mucho tiempo se ha preciado de ser el país de la seducción y el romanticismo, los abusos sexuales contra mujeres y menores pasaron durante años desapercibidos o no declarados en las altas esferas del poder y en los círculos de famosos.

Esta ley se suma al endurecimiento de sus leyes sobre delitos sexuales de 2018 cuando ilegalizó el acoso sexual en las calles, dejando a los acosadores callejeros y a los individuos agresivamente lujuriosos enfrentándose a posibles multas en el acto. 

Lo que sí se aceptará es el consentimiento de menores de 15 años cuando la relación se establezca entre una persona menor y una persona adulta con la que tenga hasta 5 años de diferencia, en lo que se considera la cláusula “Romeo y Julieta”, con la que se pretende no penalizar los romances adolescentes. La cláusula no se aplicará en los casos de agresión sexual.

Esta ley es muy importante, aunque no perfecta, y en ella participaron actores trascendentales, entre quienes hay que destacar a todas la víctimas y quienes las apoyan a través del movimiento #METOO y Tristane Banon quien, siendo víctima y sufriendo descalificaciones brutales de la prensa y la sociedad por haber acusado a un político de renombre,  con mucho esfuerzo se transformó en superviviente y ha luchado ferviente y solidariamente para que esta ley se haga realidad. 

“Se trata de una ley histórica para nuestros niños y niñas y para nuestra sociedad, “Ningún agresor adulto podrá alegar el consentimiento de un menor de 15 años”, declaró el ministro de Justicia, Eric Dupond-Moretti, ante la Asamblea Nacional (Thomson Reuters Foundation)

Este avance en los derechos de las niñas y niños a no ser juzgados ni puestos en duda en caso de ser víctimas, además de ser un avance legislativo es un avance a la des-sexualización de la infancia. Francia tiene una triste y vergonzosa historia con personalidades políticas, de la literatura y las artes que durante décadas han intentado despenalizar la pederastia. Movimiento repulsivo de las elites en que durante muchos años se festejaba el abuso de menores como excentricidades de los artistas y un efecto innegable del poder que despierta el poder político. 

Sin embargo, mujeres valientes como Vanessa Springora han roto el silencio y expuesto a quienes querían mantener la pederastia como una opción personal. En su libro El consentimiento narra su propia historia como víctima de un pederasta públicamente reconocido y alabado y cómo quiénes debían protegerla fueron cómplices de ese abuso sostenido. 

Gracias a este rompimiento del silencio, hoy las niñas y niños franceses no vivirán estas historias en la impunidad porque, aunque aún queda mucho por hacer, desde hoy a los y las pederastas les costará entre 20 y 30 años de cárcel su conducta aberrante. 

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