Las personas nos diferenciamos de los animales básicamente por nuestra capacidad de buscar el saber, el conocer. Somos “animales racionales” según Aristóteles y nuestras habilidades sociales, nuestro gran cerebro en proporción al cuerpo, la empatía hacia otras personas, el afán de entender de dónde venimos y a dónde vamos, nos definen, entre otros criterios, como talesl. Pero para llegar a ese saber, debemos entendernos, conocernos y llegar a comunicarnos.

En el artículo Interreligious Dialogue Groups Enabling Human Agency nos proponen utilizar el diálogo interreligioso para construir puentes entre diversas comunidades culturales y religiosas que de otra manera estarían en conflicto. Según el análisis realizado, no hay suficiente investigación que describa evidencias de cómo hacer que el diálogo interreligioso llegue a tener impacto social, por lo que esta innovadora propuesta indaga en averiguar cuáles son las condiciones para que nos lleguemos a beneficiar de las ventajas de este tipo de diálogo. 

Para ello se estudió a cuatro grupos de diálogo interreligioso pertenecientes a la Asociación para el Diálogo Interreligioso de la UNESCO. La misión de estos grupos es dialogar sobre temas de diversidad en barrios multiculturales y tratar, desde el diálogo, cuestiones como la convivencia o la amistad, entre otras. Pero para que estos intercambios tengan impacto social se tienen que realizar desde una perspectiva dialógica igualitaria que se encuentra cuando se aplican los principios del aprendizaje dialógico. Concretamente se observó que se logra un diálogo interreligioso cuando se toman en cuenta criterios como la igualdad de diferencias, el diálogo igualitario, la inteligencia cultural, la solidaridad y la transformación. 

Según cuenta Wikipedia, hay unas 4200 religiones en el mundo, sin considerar las extintas. Además, según la misma fuente, más del 84% de la población mundial se consideran personas religiosas. Entonces, que encontremos vías diversas a través del diálogo interreligioso es una manera de abrir las puertas para la aceptación, tolerancia, respeto y libertad, y de entender la vida. En palabras de una persona participante: 

“Si queremos transformar algo en todos los sentidos, en cada lugar que visitamos, primero debemos sentirnos seguras y fortalecidas, pero también incluyendo todas las voces y todas las personas. Entonces el diálogo interreligioso, en mi opinión, está tomando en cuenta lo más profundo de las personas, que son sus creencias, sus preocupaciones, sus motivaciones, que son el sentido de sus vidas. Entonces, ignorar esto no está transformando nada. Para mí, estos son aspectos clave para la agencia y la transformación social.”

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