Lo que hasta hace unos años eran prácticas vox populi pero poco habladas y reconocidas públicamente, cada vez más están saliendo a la luz casos de hombres que agregan substancias estupefacientes a las bebidas de las chicas para abusar de ellas sexualmente. Como muchos otros tipos de violaciones de los derechos de las mujeres, en este caso des de la ciencia y desde el periodismo, así como de los cuerpos policiales, se están haciendo grandes esfuerzos para visibilizar la problemática y plantear alternativas preventivas. 

Desde la ciencia se investiga el papel que tienen las personas que trabajan en espacios de ocio nocturno en la prevención o actuación ante estos casos. Desde los colectivos y entidades sociales se proponen mecanismos de actuación en las fiestas y desde los poderes legislativos se tratan de encontrar mecanismos para proteger a las víctimas. 

En este caso, recientemente se ha juzgado y condenado a un chef que puso substancias a las bebidas de varias mujeres para abusar sexualmente de ellas después. El cual incluso en el momento del juicio se defendió, revictimizando a las víctimas. La victoria de las víctimas en este caso es un paso hacia adelante en el reconocimiento del problema y en romper el silencio sobre este tipo de violación de los derechos y las libertades de las mujeres. 

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