La ONU ha expresado serias preocupaciones por el deterioro de la situación humanitaria y de seguridad en los campamentos de personas refugiadas y desplazadas de Al Hol y Roj en el noreste de Siria, hogar de más de 64.000 personas, en su mayoría mujeres y criaturas, y ha instado a cincuenta y siete estados con ciudadanas y ciudadanos en los campamentos a repatriarlos sin demora.

Defensores y defensoras de los derechos humanos de la ONU se han puesto en contacto con los gobiernos de esos países de los que se estima que hay personas habitando en los campos para que las protejan y repatrien ya que se encuentran en situaciones de violencia, vulnerabilidad y violaciones de los derechos humanos. Además, la detención continuada, por motivos poco claros, de mujeres y criaturas en los campamentos es motivo de grave preocupación y socava el progreso de la rendición de cuentas, la verdad y la justicia.

También enfatizaron que los Estados deben abstenerse de cualquier acción que exponga a esas personas a más violaciones de derechos humanos a su regreso a su país de nacionalidad, y que deben apoyar activamente su reintegración con el apoyo social, psicológico y educativo adecuado, conscientes de traumas específicos de género que podrían haber experimentado mujeres y niñas.

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