La Oficina de Drogas y Crimen de las Naciones Unidas acaba de publicar su último Informe sobre el estado de los patrones y flujos que sigue la trata de personas a nivel mundial, regional y nacional de 148 países en total, gracias a los datos que se han ido recopilando entre 2016 y 2019.

A lo largo de los capítulos de que consta el documento se abordan cuatro temas, principalmente.En primer lugar, el hecho de que las mafias y los traficantes se aprovechan de las precarias condiciones socioeconómicas de las personas para captar y explotar a las víctimas y cómo ha podido afectar, en este sentido, la crisis por el COVID-19. En segundo lugar, los patrones que sigue la trata de menores y las funciones que desempeñan en ella la pobreza extrema, las normas sociales y los antecedentes familiares. Tercero, la trata de personas con fines de trabajo forzoso y qué sectores económicos son específicamente más vulnerables, y, finalmente, qué está ocurriendo con las tecnologías de Internet y cómo son usadas por quienes trafican con seres humanos para facilitar el reclutamiento y la explotación. 

En el informe se constata que, una vez más, las mujeres y  la infancia se siguen llevando la peor parte ya que mujeres y niñas suponen la mayor parte de las víctimas. En 2018, por cada 10 víctimas, siete de ellas eran mujeres adultas o jóvenes adolescentes, aparte de las niñas, que se incluyen en el dato de que un tercio de las víctimas totales detectadas son menores. En relación con este hecho, un hallazgo preocupante es que en 2018 se registrara un aumento del 30% de niños y niñas en la proporción de víctimas de trata identificadas. En el caso de los niños, son captados con fines de explotación para trabajo forzoso y en el caso de las niñas, con fines de explotación sexual. 

En general, ONU informa que 2018 casi cuadruplica las cifras registradas en 2003 en cuanto al número de víctimas de trata reportadas por los países. 

Por otra parte, Ghada Waly, Director Ejecutivo de UNDOC manifestaba en el comunicado de prensa, que la pandemia ha agravado significativamente esta problemática pues ha dejado a millones de mujeres, menores y hombres en todo el mundo sin trabajo, sin escolarizar y sin apoyo social, lo que les expone a un mayor riesgo de ser víctimas de trata. Así mismo, hacía un llamamiento para que las autoridades competentes pongan en marcha acciones específicas encaminadas a evitar que los traficantes criminales se aprovechen de la crisis de COVID-19 para explotar a las personas más vulnerables.

En coherencia con esto último, G. Whaly, recordaba que este Informe tiene como objetivo informar las respuestas de los gobiernos contra la trata, poner fin a la impunidad y apoyar a las víctimas como parte de los esfuerzos integrados para superar la pandemia. 

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