Ayer se organizaron varias concentraciones en diversas plazas de ayuntamientos en rechazo a la sentencia del TSJC por condenar a los agresores sexuales de Manresa por abuso sexual y no por violación.

El rechazo social suscitado se ha manifestado también por las redes sociales, bajo el hashtag #noesabusesviolacio.  El sentido común, pero también la ley actual, identifica la agresión múltiple hacia la menor de 14 años como agresión sexual y no un abuso.  

La petición de la víctima era que se condenara como agresión sexual, y ello es lo que el tribunal no ha aceptado, pero no todos los componentes. De hecho, han sido dos juezas las que han considerado que no se podía considerar como agresión sexual , según sus argumentos porque estuvo inconsciente y no podía determinar si se oponía o no cuando aconteció el delito.

En cambio, el otro componente del tribunal, un juez,  ha emitido un voto contrario por las siguientes argumentaciones; la primera, agresión sexual se aplica siempre cuando la víctima es menor de 16 años, y segundo, la intimidación se sostiene cuando la agresión fue múltiple, y por tanto en sí misma intimidatoria. 

Esta sentencia demuestra dos hechos, el primero que no por ser mujer o hombre determina que se actúe con valores machistas. En este caso el que ha protegido a la víctima ha sido un juez y no las juezas. Pero por otro lado,  es un claro ejemplo de  incompetencia profesional. puesto no se ha aplicado lo que la propia ley marca y se debería anular.

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