Según datos de la Fundación Arrels, ubicada en Barcelona, el 20% de personas sin hogar en Barcelona son mujeres. Este elevado número unido a la situación de toque de queda generado por la pandemia, ha hecho que, tal como se informa desde El Periódico, desde el cuerpo policial de Mossos de Esquadra se haya realizado una aproximación para intervenir en las situaciones de abusos sexuales que sufren las mujeres sin hogar y que en muchos casos, no son denunciados.

Las mujeres sin hogar, han sido tradicionalmente, un colectivo invisibilizado. Realidad que ha hecho que tal y como se describe en el informe Mujeres sin hogar: la invisibilización de la exclusión residencial femenina, las políticas de atención a personas sin hogar estén vinculadas a estilos de vida masculinos. Haciendo que muchas mujeres no utilicen determinados servicios por sensación de miedo o falta de intimidad. Cronificando así su situación de exclusión.

En ese mismo informe se ofrecen datos en los que se indica que en España, el 24, 2% de las mujeres que vivían en la calle habían sufrido algún tipo de agresión sexual, en Inglaterra por ejemplo, la cifra era del 58% de mujeres que habían sido intimidadas o amenazadas de manera violenta. En todos los estudios se muestra que la presión sexual que viven las mujeres en la calle es muy alta tanto física como verbalmente. Incluso en el uso de recursos residenciales, se han denunciado abusos sexuales sufridos por parte de otros usuarios de los mismos.

En un estudio presentado el 2019 por la Universitat de Barcelona, se elaboraron propuestas que pudieran mejorar las respuestas y soluciones para mujeres que viven en situación de sin hogar:

  • Incorporar la perspectiva de género en el diseño de las políticas públicas.
  • Incrementar la intervención del sector público en las políticas de inclusión social específicas para las mujeres.
  • Implementar políticas públicas de vivienda.
  • Desplegar una atención integral que incorpore los diversos itinerarios que presentan las mujeres sin hogar.
  • Implementar actuaciones interinstitucionales y articular redes colaborativas entre todos los agentes implicados.
  • Diseñar acciones transversales contra la violencia de género.
  • Articular programas específicos que atiendan las situaciones de salud mental de las mujeres sin hogar.
  • Incrementar las actuaciones grupales y comunitarias en la atención.
  • Adaptar los servicios y programas a las necesidades específicas que presentan las mujeres en situación de sin hogar.
  • Implementar investigaciones conjuntas entre el espacio académico y el profesional.
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