Según información de Reuters, entre siete y ocho mil personas procedentes de Honduras entraron en Guatemala el pasado viernes con el objetivo de llegar a Estados Unidos cruzando México. A la situación de pobreza y vulnerabilidad de Honduras, agravada por los huracanes a finales del 2020, se han sumado las graves consecuencias que está teniendo la pandemia del COVID en el país, de ahí que esta sea la primera caravana que se ha puesto en marcha este 2021. En contacto con el gobierno mexicano, las autoridades guatemaltecas respondieron a la caravana de forma violenta a través de las fuerzas de seguridad con el objetivo de frenar su paso hacia Estados Unidos.

Además de destacar la grave situación de riesgo que corren todas las personas en esta difícil situación, es necesario recordar que estas caravanas están conformadas por muchos niños y niñas que sufren con una mayor vulnerabilidad las consecuencias de un proceso migratorio de estas características. En informaciones de la asociación Save the Children el pasado Día Internacional de la Niña, se denunciaron situaciones especialmente graves en el caso de niñas y adolescentes. Por ejemplo, el hecho de que algunas llegan embarazadas, en muchos casos fruto de abusos o agresiones sexuales, y sufren además una elevada violencia. En datos de Amnistía Internacional, seis de cada diez mujeres y niñas son víctimas de agresiones sexuales durante el viaje, lo que lleva a muchas a buscar refugio con hombres que abusan de ellas durante el trayecto creyendo estar así protegidas.

Desde organizaciones humanitarias como Plan Internacional se pide que, frente a situaciones como esta, se dé especial prioridad a las necesidades de los miles de niños y niñas, y de manera más específica las de estas últimas, para minimizar las graves situaciones de riesgo que comporta el proceso migratorio.

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