La comunidad gitana en Europa es la minoría más mayoritaria, con entre diez y doce millones de personas viviendo en diferentes países europeos. La comunidad gitana es muy diversa pero, a pesar de ello, comúnmente están en riesgo de sufrir mayor exclusión y desigualdad económica, social, sanitaria, educativa y laboral que otros grupos. 

Las autoras del artículo Social work and the Roma community: elements to improve current practices, publicado en la revista European Journal of Social Work, analizan tres prácticas transformadoras desarrolladas en Cataluña que dan respuesta a los retos de exclusión y desigualdad a los que se enfrenta la comunidad gitana, y que son referencia para el ámbito del Trabajo Social. 

En primer lugar identifican el Plan Integral del Pueblo Gitano en Cataluña (2017-2020), una propuesta política basada en evidencias científicas desde la que se coordinan diferentes acciones para reducir las situaciones de desigualdad que afronta la comunidad gitana en el territorio. Uno de los elementos clave de esta propuesta es que se basa en investigaciones con impacto social, como el proyecto europeo WORKALÓ, contribuyendo así a la mejora en áreas fundamentales como la salud, la educación, la vivienda y el trabajo. El Plan ha logrado impacto social, que ha sido identificado a su vez en otras investigaciones como el proyecto europeo H2020 SOLIDUS, consiguiendo por ejemplo a reducir el absentismo escolar o a promover  el acceso de la población gitana a estudios universitarios. 

La segunda práctica transformadora se basa en la promoción de redes de solidaridad analizadas en la asociación gitana de mujeres Drom Kotar Mestipen. Esta asociación fue fundada en 1999 por un grupo de mujeres gitanas y no gitanas con el fin de superar situaciones de desigualdad y exclusión que sufren ellas y sus familias. Desde su creación organizan actividades como los Encuentros de estudiantes gitanas de Cataluña en los que se fomenta que las niñas y mujeres gitanas consigan sus sueños educativos, superando estereotipos que hay hacia la población gitana, y encontrar soluciones al abandono y el absentismo educativo. Estos encuentros, que se celebran una o dos veces cada año, tienen una alta participación, con más de 200 estudiantes gitanas. Dentro del encuentro se organiza una “mesa de experiencias” en la que mujeres gitanas apoyan a otras niñas y jóvenes en sus estudios para que puedan asistir a la universidad fomentando lazos de solidaridad intergeneracionales entre mujeres dentro de la propia comunidad. 

La tercera práctica analizada consiste en el Congreso Internacional de Mujeres Gitanas: las Otras Mujeres organizado en 2010 y 2018. Esta práctica es un ejemplo exitoso en el campo del Trabajo Social por promover la defensa y el respeto de la identidad de la comunidad gitana. En 2010 se organizó el primer congreso de mujeres gitanas en el que se creó un espacio de diálogo transformador donde todas las mujeres gitanas trabajaron juntas para superar la triple exclusión que sufren como mujeres, gitanas y pobres. Más de 300 mujeres de toda Europa participaron y debatieron sobre educación, el mercado laboral y el feminismo, redactando una declaración en la que defendían los derechos sociales como mujeres y para la comunidad gitana. A partir de este congreso se creó una red de mujeres gitanas de base con mujeres participantes de diferentes países que han trabajado durante varios años en diferentes proyectos, en colaboración con la asociación Drom Kotar Mestipen. 

Esta práctica es otro ejemplo con impacto social que contribuye a incorporar a las “otras mujeres” en el movimiento feminista desde la participación directa, empoderada y organizada de las mujeres gitanas que se unen a la lucha feminista sin renunciar a su identidad cultural y contribuyen a avanzar los derechos de todas las mujeres desde la diversidad. 

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