En medio de los ataques que estaba recibiendo el profesorado que apoyaba a las víctimas, la Agencia de Calidad publicó una convocatoria de plazas para realizar investigación en los departamentos, con una continuidad prácticamente asegurada para siempre. La plaza tenía unos baremos, que la Agencia de Calidad puntuaba hasta el 70% de los ítems y el departamento, en este caso, la directora del departamento, daba el 30%. La Agencia de Calidad valoró los méritos de O. quedando en primera posición, pero a diferencia de quienes quedaron en primer lugar en otros departamentos, no fue finalmente quien ocupó la plaza y tuvo que marchar a otra universidad. O. había sido uno de los pocos profesores que apoyó a las víctimas del catedrático más acosador que había sido quien había dado la plaza de titularidad a la entonces directora del departamento. La directora usó el 30% para lograr que, quien había quedado primero no ganara, y que la plaza fuera a quien había quedado tercera y también había atacado al profesorado que defendía a las víctimas. Cuando el expediente llegó al departamento, su directora, junto con otras personas catedráticas cercanas a la dirección, hicieron que N. pasase a primera posición y el candidato que había quedado primero, pasase a tercero.

Salieron los resultados, ante los cuales O. interpuso una queja a la Agencia de Calidad, que, a su vez, hizo llegar una carta al decanato de dicha universidad. La decana, que es conocida por sus ataques al profesorado que apoya a las víctimas, en ese momento envío la carta a la directora del departamento, que respondió formalmente a O. con una carta larga, con argumentos que se caían por su propio peso, dejando claro que se trataba de una estrategia para colocar a N. La directora del departamento convocó a O. para decirle por qué le había hecho esto, si él estaba allí gracias a ella. También le dijo que antes de que ella fuera directora del departamento había visto cómo diferentes directores del departamento habían utilizado el cargo para colocar a los suyos, y que ella tenía que hacer lo mismo, dejándole claro que las cosas van así, que el comportamiento jerárquico universitario se ha ido alimentando así y que, ponerte a favor de las víctimas de los acosos de esas jerarquías tenía sus consecuencias.

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