A pesar de que se han hecho muchos avances en este sentido, la desigualdad que sufren muchas mujeres continúa siendo un reto global. Según informa J-Pal, esto no solo quita a muchas mujeres la igualdad de oportunidades, sino que también tiene un coste para las sociedades. Según un estudio reciente de la International Monetary Fund, aquellos países situados en los rankings más bajos de la igualdad de género, mejorar esa brecha podría aumentar el producto interior bruto en un 35%.

En cuanto a la inclusión financiera, hay evidencias que sugieren que un mayor control de las finanzas por parte de las mujeres puede tener efectos positivos en las mujeres, así como en sus hogares. Entre los efectos positivos, se encuentran un mayor poder de decisión, mejor manejo del riesgo, una moderación del consumo y una mejora de la calidad de vida en el hogar.

La tecnología digital se presenta como una potencial vía hacia la disminución de estas desigualdades. Por ejemplo, ofrece más oportunidades de una mayor privacidad y seguridad, lo cual puede favorecer que las mujeres tengan un mayor control sobre sus finanzas y cuentas bancarias. Además, la posibilidad de hacer transferencias a través del teléfono móvil ha mostrado contribuir en la reducción de la pobreza.

Sin embargo, a pesar de que el acceso de las mujeres a la tecnología digital presenta muchas ventajas, se requiere de más investigación para conocer todo su potencial y para asegurar que la brecha de género no se haga aún más grande.

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