FBI. Wikipedia

Esta semana salió a la luz un reportaje en Assciated Press News en el que se deja en evidencia que el FBI en reiteradas ocasiones no ha seguido protocolos rigurosas para enfrentar los casos de abuso y acoso sexual dentro de la organización sino que incluso muchas veces no se ha llegado a investiga a los acosadores. 

La investigación hecha por el medio ha identificado al menos seis denuncias de conducta sexual indebida en las que han participado altos funcionarios del FBI en los últimos cinco años, incluidas dos nuevas denuncias presentadas esta semana por mujeres que dicen haber sido agredidas sexualmente por agentes de alto rango.

La tendencia de estos casos ha sido gestionar la salida de los cargos a través de la jubilación o su salida de la institución sin que quedara un registro de su actuar, lo que les permitió mantener sus beneficios y continuar con sus carrearas en otras instituciones no sufriendo, así, ninguna consecuencia por sus actos. A esta inmunidad les ayuda el hecho de que las personas que trabajan ene l FBI cuentan con anonimato incluso frente a estas denuncias, de modo que cuando se trasladan a otros espacios de trabajo, esta información no es de conocimiento de quienes los contratan. 

“Lo están barriendo bajo la alfombra”, dijo una ex analista del FBI “El FBI se presenta como la principal organización de aplicación de la ley, y es muy descorazonador cuando permiten que personas que saben que son criminales se retiren y sigan carreras en campos relacionados con la aplicación de la ley” añadió.

El FBI, con más de 35.000 empleados, mantiene una tapadera notoriamente hermética sobre tales acusaciones. La última vez que la Oficina del Inspector General hizo una extensa investigación de la conducta sexual inapropiada en el FBI, contabilizó 343 “delitos” de los años fiscales 2009 a 2012, incluyendo tres casos de “grabar en vídeo a mujeres desnudas sin consentimiento”.

Las últimas reclamaciones se producen meses después de que una mujer de 17 años se uniera a una demanda federal que alegaba acoso sexual sistemático en la academia de formación del FBI en Quantico, Virginia. 

Las víctimas y las agentes de la sociedad civil apelan a que la institución siga los estándares internacionales para erradicar cualquier tipo de violencia en sus filas, que reconozca el abuso de poder de los altos cargos y que siga medidas ejemplares para defender a las víctimas y no encubrir a los acosadores. 

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