La violencia contra las mujeres y las niñas es una epidemia mundial, pero también es una de las barreras para la acción climática menos comentadas. La incorporación de las cuestiones de género en la financiación climática, no solo promueve la igualdad de género al tiempo que aumenta la resiliencia de los países, las comunidades y las familias, sino que también aborda la violencia de género. Sin embargo, todavía hoy pocos proyectos que tienen como objetivo la conservación y la mejora del medio ambiente o abordar la crisis climática, muestran reconocimiento e incidencia en la superación de la violencia de género.

La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, autoridad mundial sobre el estado del mundo natural y las medidas necesarias para salvaguardarlo, llevó a cabo el estudio más grande y completo hasta ahora sobre el tema, que duró dos años y contó con más de mil fuentes de investigación. Entre algunas de sus conclusiones más firmes, destacan que la violencia de género es una de las barreras más generalizadas, pero menos comentadas, que enfrentamos en la conservación y el trabajo climático. Este informe destaca el vínculo complejo, pero claro, entre los crecientes impactos del cambio climático y la violencia contra mujeres y niñas, un vínculo que hasta ahora se ha pasado por alto en gran medida. Por ejemplo, analiza cómo la violencia aumenta durante y después de los desastres provocados por el clima. Igualmente, destaca que necesitamos la actuación de las mujeres para la conservación y mejora del medio ambiente y cómo incluir la perspectiva de género en este ámbito logra su activismo y liderazgo, al tiempo que las protege ante la violencia de género.

Entre otros ejemplos, se encontraron abusos sexuales en la industria pesquera ilegal en el sudeste de Asia y en África oriental y meridional. Según los informes, los pescadores se negaron a vender pescado a las mujeres si no tenían relaciones sexuales. El informe encontró también que desastres relacionados con el clima aumentaban la trata sexual en un 20-30%. El informe detalla cómo las acciones climáticas que toman como eje principal la perspectiva de género, pueden aportar mejoras muy necesarias para prevenir y erradicar la violencia contra las mujeres y las niñas y crear así un mundo más seguro para todas.

Se destaca, entre otras medidas, garantizar que la financiación ambiental vaya adherida a planes que priorizan la atención a la violencia de género, como una forma de lograr anclar esta mirada en las políticas y programas relacionados con el medio ambiente. Desde los diferentes campos de acción, cada vez existe mayor evidencia sobre que la promesa de no dejar que nadie quede atrás de los Objetivos de Desarrollo Sostenible no puede alcanzarse sin lograr mejoras en la erradicación de la violencia de género.

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