En un contexto de crisis sanitaria y económica, muchos países y empresas del mundo trabajan para restaurar o mantener sus economías y reducir el impacto de la pandemia.  En esta crisis se está evidenciando que mayormente las mujeres están sufriendo las consecuencias de las recesiones económicas. A pesar de que han sido los hombres los primeros en recibir el impacto con la parada de los trabajos de construcción o de manufacturas, los protocolos sobre establecimientos afectan mucho a los trabajos de servicios y hotelería, donde las mujeres constituyen una gran parte de las empleadas. El cierre de los espacios educativos (escuelas y guarderías), que dan trabajo a muchas mujeres con niños pequeños, se sumó a la primera situación, y más si se tiene en cuenta que otros familiares y amistades podrían haber ayudado de no ser por temor al contagio.

Según la BBC, en el caso de Estados Unidos el impacto de la pandemia en las carreras de las mujeres es desalentador. A principios de 2020, las mujeres constituían la mayoría de la fuerza laboral de EEUU. A mitad de abril el empleo de la mujer había caído a niveles no vistos desde mediados de los años ochenta. Cuando las familias se ven obligadas a una situación en la que alguien tiene que recortar el trabajo para cuidar a sus dependientes, suele ser la persona con menores ingresos aquella cuya carrera se ve afectada. En la mayoría de las parejas heterosexuales de ingresos dobles en los EEUU, la pareja que gana menos es la mujer. 

El cierre de las guarderías y las escuelas ha dejado a muchas mujeres haciendo malabares entre el trabajo y la familia. Se trata de un contexto decisivo para las empresas, su adaptación a las nuevas condiciones sociales, sanitarias y económicas y el balance entre sus beneficios y los beneficios de toda la ciudadanía, especialmente de las mujeres.

 

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