El primer día del máster en una universidad española, un profesor había pedido a los alumnos y alumnas que se presentaran, como era de costumbre y habían hecho en otras clases. Los y las estudiantes explicaban cosas como de dónde eran o qué habían estudiado previamente; algunos explicaban su carrera profesional relacionada con el tema del máster y por qué estaban interesados en cursarlo. 

Siguiendo el orden en el que el alumnado estaba sentado, a G le tocó hablar la última. Explicó, como el resto, de dónde era, qué carrera había hecho y que estaba trabajando con un centro de investigación de esa misma universidad, que era el primer centro de investigación en romper el silencio sobre el acoso sexual en las universidades españolas. Cuando dijo el nombre del centro, ya notó que la cara del profesor cambió. 

Entonces, le preguntó dónde vivía. G y el resto de alumnos y alumnas se quedaron sorprendidos, porque no le había hecho esa pregunta a nadie más del grupo. G respondió que vivía en aquella ciudad, y él prosiguió preguntándole si vivía en un piso. G respondió que sí, y él insistió, cada vez más enfadado, preguntando si vivía con gente de ese grupo de investigación, a lo que ella respondió la verdad, que no, y terminó la conversación. Ella ya sabía y quedó en evidencia ante la clase, que aquel profesor estaba ejerciendo Acoso Sexual de Segundo Orden (SOSH), preguntando a una alumna públicamente por su vida privada.

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