En Estados Unidos, las mujeres representan el 47% de la fuerza laboral y solo el 25,1% de los puestos en juntas directivas y el 4,6% como directoras ejecutivas. Esto no es ninguna novedad y es similar a lo que sucede en Europa. En este contexto, entender las experiencias tempranas de las mujeres en la educación superior (universidad), sus aspiraciones, decisiones, condicionantes, y trayectorias posteriores es clave para entender cómo es su desarrollo posterior en el mercado laboral y si ocupan o no puestos de liderazgo y responsabilidad. Este es el campo de estudio en el que navegan las investigadoras Lynn R.Offermann, Kaitlin R.Thomas, Lauren A.Lanzo y Lindsey N.Smith en su reciente investigación publicada en la revista The Leadership Quarterly, “Achieving leadership and success: A 28-year follow-up of college women leaders”.  

Utilizando un enfoque cuasi-longitudinal, las autoras analizan las trayectorias de 101 mujeres que destacaban por su potencial de liderazgo durante sus años como estudiantes universitarias (1985), y su progreso profesional durante los 28 años posteriores, sobre todo a la luz de examinar la relación entre las aspiraciones profesionales que tenían, los factores personales y organizacionales y las decisiones familiares que tomaron. 

Offerman y colegas observaron que estas “orientaciones hacia el liderazgo” y la competencia durante la etapa universitaria actúan como un factor predictor de mejores resultados posteriormente. La orientación hacia el liderazgo en la edad universitaria diferenciaba entre las mujeres que lograron posteriormente puestos de liderazgo superior y las que no lo hacían. 

Además de esto, la creación de redes y el apoyo familiar son también factores que están relacionados positivamente con los resultados profesionales de las mujeres con y sin hijos. Las mujeres que tuvieron más bajas laborales que las requeridas por las bajas por maternidad estándar informaron tener una satisfacción profesional similar a las que tenían un empleo continuo. Asimismo, este grupo mostraba tener menos probabilidades de alcanzar puestos de liderazgo superior y, además, pagaba una multa económica significativa en el salario. 

En definitiva, este estudio es relevante en tanto que aporta datos que contribuyen al debate sobre cómo las orientaciones y aspiraciones de liderazgo durante la edad universitaria en las mujeres son un factor de predicción de conseguir dicho liderazgo, y los factores laterales que influyen. 

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