Según informa CBC News (canal de notícias en Quebec, Canadá), en 2015 la jueza Eliana Marengo pidió a Rania El-Alloul que se quitara el hiyab en un tribunal de Quebec en Montreal afirmando que de lo contrario se negaría a escuchar el caso. Rania El-Alloul estaba en la corte tratando de recuperar su auto incautado. “En mi opinión, no está vestida adecuadamente”, le dijo Marengo a El-Alloul. La jueza dijo que la corte era un espacio secular y que quienes estaban delante de ella no deberían usar símbolos religiosos. Marengo comparó el hijab con un sombrero y unas gafas de sol y dijo que tampoco escucharía un caso de alguien que los usara.

El caso fue suspendido y El-Alloul finalmente recuperó su auto. Pero la historia fue noticia en todo el mundo. Decenas de personas, incluida El-Alloul, finalmente presentaron denuncias ante el Consejo de la Magistratura. La queja de El-Alloul fue desestimada por un tecnicismo, pero el Consejo acordó examinar las otras quejas. Marengo impugnó la autoridad del Consejo para examinar las denuncias. Pidió permiso para apelar una decisión de la Corte de Apelaciones de Quebec, que unánimemente encontró que estaba equivocada al prohibir que El-Alloul entrara a su sala de audiencias.

Pero en 2018 la Corte Suprema se negó a escuchar el desafío de Marengo. El Consejo de la Magistratura a principios de este verano envió una carta a las denunciantes informándoles de la audiencia. “El propósito de esta audiencia será estudiar una propuesta de acuerdo de los y las fiscales sobre el asunto, incluida una carta de disculpa de la jueza Marengo a la Sra. El-Alloul”, decía la carta.

La jueza de Quebec no tenía base legal para pedirle a una mujer que se quitara el hiyab, dice un tribunal superior y el ayuntamiento también dijo a las denunciantes que la disculpa se haría pública, a cambio de retirar los cargos disciplinarios contra Marengo. En una audiencia en línea del Consejo de la Magistratura de Quebec el martes, un abogado del Consejo leyó la disculpa de la jueza de la corte de Quebec Eliana Marengo a Rania El-Alloul.

Marengo reconoció que se equivocó al pedirle a El-Alloul que se quitara el hiyab, que lamentaba cualquier inconveniente y que nunca pretendió ofender o faltarle el respeto. Concluyó ofreciendo a El-Alloul sus más sinceras disculpas. El-Alloul preparó una declaración en respuesta, que también se presentó al Consejo “Acepto su disculpa. Esto es lo que me enseña mi fe”.

El caso demuestra que el feminismo, el respeto a la libertad de culto, de opciones de vida o de posicionamientos políticos, no va relacionado con ser hombre o mujer sino con los sentimientos y posicionamientos que ambos tengan ante la justicia, la libertad y la solidaridad. 

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