Uno de los más abanderados de las alternativas y la “progresía” tendía a usar sus medios cooperativos para su propio beneficio. Mientras criticaba en público la propiedad privada y se erigía como el máximo defensor de la igualdad y las alternativas habitacionales, no dudó ni un segundo en aliarse desde el machismo con quien atacaba, no sólo la igualdad, sino también a las víctimas de violencia de género en la universidad.

Que fueran de opciones políticas contrarias tanto en cuestiones nacionales como sociales no fue inconveniente para que el machismo les uniera en hacer despectivos comentarios públicos sobre las supuestas formas de vida personal de algunas de las personas que se habían posicionado y defendido a las víctimas y que ejercían su libertad para vivir cómo y con quien ellas deseaban. Eso era algo que el abanderado J., a pesar de sus discursos, por su profunda conducta sexista y autoritaria no podía soportar.

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