En la actualidad, el cierre de escuelas en todo el mundo a causa de la pandemia COVID-19, ha colocado nuevamente el foco en la necesidad de mejorar el uso de la tecnología digital en entornos educativos y, con ello, también ha generado una mayor preocupación sobre sus efectos en el desarrollo infantil.

Al respecto, la revista científica Pediatric Research, de Nature, ha publicado recientemente la investigación “Screen media exposure in the first 2 years of life and preschool cognitive development: A longitudinal study”, un estudio que analiza la exposición a las pantallas en los dos primeros años de vida y sus efectos en el desarrollo cognitivo posterior en la etapa de Educación Infantil.

Con una muestra de 274 participantes, se realizó un seguimiento del tiempo de exposición a la pantalla a los 6, 12, 18 meses y 2 años de vida. Posteriormente, se recogieron datos sobre el aprendizaje y desarrollo cognitivo de estas niñas y niños al cumplir los 2, 3 y 4 años de vida. Los resultados obtenidos apuntan a que la introducción tardía a los medios digitales, un mayor control en los tiempos de exposición a la pantalla y, sobre todo, el aumento de la interacción verbal con la infancia en los dos primeros años de vida, se asocian con un mejor desarrollo cognitivo y un mayor índice de crianza positiva en edades más tempranas.

Esta investigación subraya la importancia de las interacciones verbales para el desarrollo infantil y cómo los tiempos de exposición excesiva a las pantallas en la población infantil más pequeña están disminuyendo las posibilidades de interacción a través del lenguaje, lo que resulta perjudicial para el aprendizaje y el desarrollo cognitivo.

Sabemos también que la tecnología digital no es, en sí misma, beneficiosa o perjudicial y que sus efectos en un sentido u otro, dependen de si su uso se realiza con fines educativos o no, tal y como recoge el informe de la red NESET “Effects of the use of digital technology on children’s empathy and attention capacity”. No obstante, “cuanto menos, mejor” es la recomendación para las primeras edades que la Organización Mundial de la Salud recoge en un informe sobre actividad física, sedentarismo y sueño en menores de 5 años. Este documento desaconseja la exposición a las pantallas en menores de 2 años y, a partir de esta edad, en su caso, nunca más de una hora frente a la televisión, vídeos o juegos digitales; recomendando que el tiempo sedentario se dedique a la lectura, la narración de historias y la estimulación a través del lenguaje oral.

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