Abordar una problemática tan compleja como la trata de seres humanos requiere de la acción coordinada de entidades sociales, instituciones, agentes sociales y de toda la ciudadanía. Cuantas más organizaciones estén involucradas y más diversas sean, mejores resultados se obtendrán. Esta afirmación es uno de los resultados obtenidos en el artículo, How platforms facilitate collaboration across organizational boundaries: fghting human trafcking in Sweden [Cómo las plataformas pueden facilitar la colaboración a través de las fronteras organizacionales: luchando contra la trata de seres humanos en Suiza], publicado en la revista JCR Policy Sciences

El artículo estudia el caso de la Swedish Civil Society Platform against Human Trafficking [Plataforma sueca de la sociedad civil contra la trata de seres humanos] creada en 2013 con el fin de sumar esfuerzos de la sociedad civil para proteger a las víctimas y erradicar la trata en el país. Esta Plataforma es única por su forma de organización y porque reúne a veinte organizaciones muy diversas tanto en su campo de acción como respecto a sus creencias religiosas o ideológicas, albergando desde organizaciones feministas radicales hasta grupos religiosos. De acuerdo con las entidades, “la diversidad de ideas y prácticas es un punto fuerte de la Plataforma”. Su punto de unión reside en que por delante de los intereses particulares comparten un interés que las une y es la creencia de que las víctimas siempre van primero, siempre están por delante. Trabajar por y para las víctimas les hace dejar a un lado sus diferencias y sumar esfuerzos solidariamente por un objetivo común más grande. 

La Plataforma sueca de organizaciones de la sociedad civil contra la trata de seres humanos afronta retos de organización interna y externa importantes ante los que responden con independencia y flexibilidad en cuanto al nivel de implicación de sus miembros y a un liderazgo distribuido. Otro elemento clave es que comparten una agenda común ante la que, a pesar de la diversidad de organizaciones que componen la Plataforma, responden como una única entidad, como una única voz cuando tienen que colaborar con instituciones públicas y sin promover los intereses de ninguna organización específica. Trabajando en cadena, colaborando altruistamente, dan cobertura a todo el abanico de necesidades de las víctimas de trata de seres humanos: desde asistencia de emergencia hasta asesoramiento jurídico y asistencia integral a largo plazo. 

Igualmente, otro elemento importante es su independencia de los organismos estatales y de financiación pública. La Plataforma colabora con el estado en tareas puntuales como la promulgación de políticas públicas y planes de acción, se reúne mensualmente, pero mantiene su independencia como organización lo que le permite ser crítica con el gobierno, por ejemplo, a la hora de presionarle para cumplir con las obligaciones internacionales que tiene el estado sueco para luchar contra la trata. Asimismo, la Plataforma tiene una sólida estructura de organización interna y otra externa, así como canales de comunicación social. Todas las entidades, desde su diversidad, trabajan organizándose juntas con la sensación de ser parte de algo más grande e importante que refuerza su sentido de pertenencia y de existencia como organización individual. 

Este análisis nos ofrece claves interesantes para desarrollar plataformas similares en otros contextos o países, para generar coaliciones y colaboraciones que puedan ser exitosas para la protección de derechos humanos.

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