Mujeres afganas. Wikipedia

A través de la campaña #Whereismyname (dónde está mi nombre), mujeres afganas llevan 3 años luchando por el derecho a que sus nombres aparezcan en documentos oficiales, como las partidas de nacimiento y documentos de identidad de sus hijas e hijos, y estarían cerca de conseguirlo. 

Hasta ahora estos documentos solo incluyen la información del padre, lo que ha dejado a las hijas e hijos de las madres que no conviven con los padres en el desamparo legal.

“Mi hijo tuvo que matricularse tarde en la escuela porque yo estaba divorciada y las autoridades no expedían el documento nacional de identidad de mi hijo sin la presencia de su padre”, dijo a la Fundación Thomson Reuters Wida Saghari, activista de los derechos de la mujer en Kabul.

La inclusión de los nombres de las madres podría ser una realidad en la próxima legislatura gracias a la enmienda propuesta a la ley de identificación por parte de Naheed Farid, una de las pocas legisladoras del país, junto a otro diputado.    

Aunque desde 2001 las mujeres afganas recuperaron el derecho arrebatado por el gobierno talibán de ir a la escuela, a votar y a trabajar, la violencia de género está muy extendida y a menudo queda impune.

En este contexto, la enmienda se enfrenta a una oposición conservadora que ve el uso del nombre de una mujer en un documento oficial como algo ofensivo pues a menudo éste no aparece siquiera en la invitación a su boda – sólo el de su padre y futuro marido – ni tampoco en su tumba.

Pesé a mantenerse optimistas, las activistas prevén que aun con la ley aprobada, los cambios serán difíciles y apelan a que más personas se posicionen públicamente en favor del reconocimiento de la mujer. Así lo ha hecho Laleh Osmany, fundadora de #Whereismyname, quien instó a sus colegas activistas a que llevaran esta campaña a las calles para asegurar la aprobación de la enmienda, señalando que está decidida a continuar la lucha a pesar de las dificultades y el rechazo que genera en la sociedad y en su propia familia el hecho de salir a las calles para reivindicar sus derechos.

Miles de personas afganas, incluyendo celebridades y periodistas, se han sumado a esta campaña, generando reacciones en Afganistán y obteniendo reconocimiento internacional.

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