En Ottawa, Canadá, existe una clínica sanitaria que provee de atención integral a víctimas de trata con fines de explotación sexual o laboral. Tradicionalmente, la atención sanitaria a víctimas se ha centrado en actuaciones de emergencia y de respuesta urgente ante daños físicos o sexuales sufridos. Existe una falta de conocimiento sobre la eficacia de los modelos de prestación sanitaria para este colectivo de víctimas. No obstante, cada vez hay más información sobre las barreras y sobre lo que facilita el acceso a la salud para las víctimas de trata. Ante este reto complejo, también están emergiendo programas de atención sanitarios innovadores, diseñados con una perspectiva de prevención y atención integral continuada. Este es el caso de la Clínica H.E.A.L.T.H. abierta en 2017 Canadá para proveer de atención sanitaria especialmente diseñada para víctimas de trata de seres humanos, con un programa que aborda cuestiones de salud, de educación, de promoción sanitaria y que proporciona atención psicológica. 

La prestigiosa revista Child, Abuse & Neglect ha descrito en un artículo de investigación las principales características de esta clínica innovadora, Featured counter-trafficking program: H.E.A.L.T.H. Clinic of Ottawa [Programa destacado de lucha contra la trata de personas: Clínica H.E.A.L.T.H. de Ottawa]. Esta clínica acoge a víctimas o personas que han sufrido o están en riesgo de sufrir explotación sexual, coacción o explotación laboral. En el año 2018-2019 se hicieron un total de 303 visitas a la clínica y se atendieron  al menos a 28 menores de 17 años, 19 personas entre 18 y 24 años, 21 entre 25 y 34 años, y 21 con más de 35 años. 

Desde un inicio, en el diseño de la clínica y de sus programas se incluyó la participación de supervivientes de trata. Se recogieron sus experiencias previas negativas de contacto con el sistema sanitario, como haber sufrido estigma, juicios de valor o incluso revictimización, y se diseñó un programa con una visión holística y preventiva a largo plazo. La clínica provee de atención médica, ginecológica, farmacológica, con acceso a tratamientos quirúrgicos e incluso la posibilidad de eliminar tatuajes u operaciones estéticas realizadas como consecuencia de la fuerza o coacción a la que los proxenetas someten a las víctimas. También tienen tratamiento residencial para los trastornos por consumo de sustancias. Los tratamientos son flexibles y dinámicos y tienen en cuenta las dificultades y etapas en las que se encuentra cada víctima, su nivel de seguridad, estabilidad, dependencia y necesidades sanitarias o terapéuticas. La atención sanitaria está liderada por una enfermera con formación en experiencias traumáticas y con más de quince años de experiencia en el trabajo con mujeres víctimas de violencia. 

Otra de las fortalezas de la clínica es que es gratuita, no hace falta tener seguro médico para acceder, el tratamiento es anónimo y el acceso a la atención sanitaria se facilita con independencia a los cuerpos policiales. Por ejemplo, si una víctima tiene un trastorno por consumo de sustancias, se le dará acceso a tratamiento sin informar a la policía. Además, las pacientes no son constantemente interrogadas por su historial para prevenir la revictimización. 

Por último, cabe destacar la participación de las supervivientes de trata que forman parte del equipo de atención médica. Las supervivientes han sido incluidas en el proceso de atención para que puedan apoyar como iguales a otras víctimas que están en el proceso de salida y recuperación o que están en riesgo de ser víctimas de trata, lo que constituye un ejemplo de solidaridad. 

Se trata de una clínica sanitaria innovadora desde su diseño al incluir las voces y experiencias de supervivientes de trata así como en la atención sanitaria continuada que cuenta con la participación de supervivientes y provee de atención y acceso a servicios sanitarios integrales de manera equitativa. 

 

Secciones: subportada

Si quieres, puedes escribir tu aportación