Esther Salas. Twitter

La triste noticia del asesinato del hijo de Esther Salas, jueza que investiga el caso Epstein, pone de relieve la necesidad de seguir combatiendo el Acoso Sexual de Segundo Orden -de ahora en adelante SOSH, por sus siglas en inglés-. Investigaciones realizadas por CREA (Valls et al., 2016; Vidu et al. 2017) constatan entre sus resultados que algunos de los objetivos de este tipo de acoso son aislar a las víctimas de acoso de primer orden y disuadir a las personas del entorno y a la sociedad en general de posicionarse contra la violencia y del lado de quienes la sufren. Por lo tanto, combatir el SOSH se hace indispensable para responder de manera efectiva contra la violencia de género.

Aquellas personas que se posicionan contra la violencia, que ofrecen su ayuda a quienes están viviendo situaciones de violencia son personas valientes con mayúsculas. La valentía de Esther Salas queda patente en su lucha contra la explotación sexual y la trata de menores. La violencia recibida como consecuencia del SOSH no la ha alejado de su implicación en la lucha contra la violencia de género. 

Las redes de solidaridad contra la violencia podemos lograr que esta valentía no implique las gravísimas consecuencias que ha sufrido ella. Estas redes somos todas las personas que conocemos un caso de violencia y podemos reaccionar frente a él. Podemos mirar hacia otro lado o apoyar a quienes ejercen violencia, intervenir directamente o contribuir para otras personas puedan intervenir de manera efectiva. Quienes miran hacia otro lado o apoyan a quienes ejercen violencia hacen posible la perpetuación de la violencia de género y el SOSH. Por el contrario, quienes intervenimos o actuamos para que otras personas puedan intervenir de manera efectiva formamos parte de las redes de solidaridad y, por lo tanto, estamos contribuyendo a la erradicación de esta lacra social.  

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